Música y drama en una película para disfrutar desde casa


En detalle

Flora and son, la última producción dirigida por John Carney, cuenta la historia de Flora y su hijo Max, quienes conforman una conflictiva y marginal familia.
Dirección 8.5
Guión 8.5
Fotografía e iluminación 8.0
Actuación 8.0
Diseño de sonido 9.0
Lo mejor
La música en Flora and son es sanadora, es el carril que conecta y une las almas en pena de los personajes.
Para mejorar
Nada

Flora and son, la última película dirigida por John Carney, original de Apple tv, cuenta la historia de Flora y su hijo Max, quienes conforman una conflictiva y marginal familia. En un intento desesperado por encontrarle un pasatiempo a su hijo que lo aleje de las ilegalidades, encuentran y exploran una nueva manera de vincularse a través de la música.

Flora (Eve Hewson, la hija de Bono, el cantante de U2) lleva la vida de una mujer joven y soltera a quien le gusta salir de noche, beber alcohol y volver a su casa con un hombre que le ofrezca sexo casual. Su único y principal inconveniente, es que, por una decisión de la cuál no termina de decidir si se arrepiente o no, fue madre muy joven, y hoy debe criar Max (Oren Kinlan), un adolescente de 14 años rebelde y transgresor con quién choca casi todo el tiempo. En la mayoría de las ocasiones, a causa de que ambos se comportan con el mismo nivel de inmadurez y egoísmo.

Max vive en su mundo, enamorado de una vecina del complejo de torres venido a menos en el que viven en Dublin, y soñando con convertirse en un músico reconocido de rap/hip hop. Sueño que se ve imposibilitado mayormente por la complicada situación económica en la que viven. Flora trabaja cuidando al bebé de una familia adinerada, y su ex, padre de Max (Jack Reynor), un ex bajista de una banda de rock, suele brillar por su ausencia. Se pasa el día bebiendo y jugando videojuegos en la casa en la que vive con su nueva novia. Las interacciones entre ellos se basan en insultos, reclamos de su antigua relación, y peleas por decidir quién se queda al cuidado de Max, donde más que pelearse por estar con él, se pelean por sacárselo de encima.

La relación madre-hijo que llevan es complicada, Flora ya no sabe cómo abordar a su hijo para que deje de cometer pequeños delitos, robos e infracciones. Él busca todo el tiempo llamar la atención, y ella no sabe cómo ponerle límites, por lo que sus peleas terminan siendo una disputa a ver quién grita más o da el portazo más fuerte. Preocupada por el futuro de su hijo y pensando recurrentemente en la recomendación del comisario de buscarle un pasatiempo a su hijo, una tarde después del trabajo, Flora encuentra una guitarra en un container de basura, y la arregla con la intención de regalársela a Max para su cumpleaños, del cuál se había olvidado. Pero él, indiferente como siempre, la rechaza, ya que su interés musical está orientado a la música electrónica y el hip hop. Para no desperdiciar el dinero que gastó en el instrumento, Flora se obliga a aprender a tocar, dándose cuenta que ella, al igual que su hijo, tampoco tiene ningún interés particular o pasatiempo. Tras hacer una búsqueda sin éxito de profesores de música, se topa con Jeff (Joseph Gordon-Levitt), un hippie californiano muy amable con quien comienza a tomar clases por videollamada. A su manera, claro, porque al principio parece más interesada en seducirlo que en aprender a tocar.

Tras un largo impasse de varios años, el director de Begin Again y Sing street, reconocido como uno de los pilares del género musical, vuelve con otra historia en la que la música posee un rol central, logrando que un drama irlandés sobre una compleja relación madre e hija entre una treintañera separada y su rebelde hijo adolescente, en un contexto de crisis económica y casi marginalidad, no caiga en las formas más secas y crudas cargadas de excesivos sentimentalismos. La música en Flora and son es sanadora, es el carril que conecta y une las almas en pena de los personajes que nos presenta John Carney, que están absolutamente rotos y solos.

Pero no sólo se vale de la música para colorear los escenarios y vínculos grises que se desarrollan en las calles de Dublin, sino que también se apoya muchísimo en la comedia, sirviéndose del humor irlandés, directo y ácido a través del cuál los personajes logran decirse las verdades más crudas y sus sentimientos y emociones más profundas, que si no fuese por el chiste, mantendrían dentro suyo. La película, además, oscila entre un realismo social propio de las tragicomedias irlandesas, y un realismo mágico que se traduce en un personaje que sólo vemos a través de la videollamada de una computadora, corporizandose junto a la protagonista.

A lo largo de su trayectoria, Carney ha logrado una fórmula infalible que repite en todas sus películas con historias y universos muy diversos. Es un profesional en la creación de atmósferas emotivas, combinándolas con una justa medida de humor que equilibre la ecuación justo antes de que la trama se torne excesivamente dramática o melosa. El aclamado director sabe utilizar la música como lenguaje universal y elemento embellecedor de historias cotidianas, capaz de sanar las heridas de sus personajes y de convencerlos de que es posible escribir una nueva historia.

Ficha Técnica de Saltburn

Título original: Saltburn
Año: 2023
Duración: 167 minutos
Género: Comedia negra
Director: Emerald Fennell
Guión: Emerald Fennell
Reparto: Barry Keoghan, Jacob Elordi, Rosamund Pike, Richard E. Grant, Alison Oliver, Archie Madekwe
Dónde ver: Prime Video