Cresta Roja volvió a contaminar todo Esteban Echeverría: vecinos exigen la clausura del sector que produce los desechos


Un nuevo episodio de contaminación que se extendió desde la mañana hasta las 17 del domingo volvió a colocar a la planta procesadora de pollos Wade/Cresta Roja, ubicada en Estancia Los Remedios 2600 al 2800, El Jagüel, en el centro del reclamo vecinal en Esteban Echeverría. Alejandro Cruz, referente del Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) e impulsor de las denuncias contra la empresa, describió la jornada como “conmocionante” y reclamó de manera urgente la clausura parcial del sector de renderizado de la planta, que incluye la cocción de plumas, tripas y sangre.

Hoy el olor era insoportable desde la mañana hasta las cinco de la tarde. No podía estar ni siquiera dentro de mi casa. Y como yo, todo el barrio“, declaró Cruz. Las emanaciones alcanzaron a prácticamente todas las localidades del partido de Esteban Echeverría, abarcando un radio que supera ampliamente el entorno inmediato de la planta. “Impresionante lo de hoy“, resumió.

El fenómeno quedó documentado en videos difundidos en redes sociales y motivó una serie de posteos de Cruz en los que convocó a la comunidad a realizar denuncias formales ante ACUMAR (contacto@acumar.gov.ar) y ante el Municipio de Esteban Echeverría (cavee@estebanecheverria.gob.ar o al 0810-999-6800). “Juntos tenemos que frenar esto sí o sí“, escribió.

En estos momentos no puedo ni salir afuera del olor de Wade Cresta Roja. Entra en mi casa. Es intolerable“, escribió Cruz en sus redes sociales al inicio de la jornada. Lo que vino después fue descripto por él mismo con igual crudeza: las emanaciones penetraron su vivienda por las rejillas de ventilación y por debajo de las puertas, haciendo imposible la permanencia incluso en el interior. El fenómeno no se circunscribió a su entorno inmediato: según el propio Cruz, el olor invadió todos los rincones del municipio: “Llegó hasta Guillón, Monte Grande, El Jagüel, 9 de Abril. Impresionante lo de hoy“, afirmó.

El mecanismo detrás de esa dispersión fue explicado por Cruz a partir de un proceso de inversión térmica: los vapores que emanan de las chimeneas de la planta chocan contra una capa invisible de aire y, en lugar de disiparse hacia la altura, quedan suspendidos a nivel del suelo, transportando lo que él describió como “partículas cadavéricas y productos químicos” directamente a la altura de las personas. Según detalló, esa masa de gases atraviesa la calle Fair, avanza hacia el barrio y termina condensando sobre la Reserva Natural Laguna de Rocha en forma de “rocío ácido que contamina y daña toda la naturaleza“.

La Reserva Natural Laguna de Rocha, también afectada

El impacto no se limita a los vecinos. En uno de sus posteos, Cruz señaló que la Reserva Natural Laguna de Rocha también recibe el efecto de las emanaciones de la planta. Describió un fenómeno de inversión térmica por el cual los vapores que salen de las chimeneas chocan contra una capa de aire y se dispersan a la altura de las personas, dejando en suspensión lo que definió como “partículas cadavéricas y productos químicos”. Según explicó, esas emisiones atraviesan la calle Fair y se desplazan directamente hacia el barrio, donde condensan en forma de “rocío ácido que contamina y daña toda la naturaleza”.

¿De qué nos sirve tener reservas naturales, árboles, espacios verdes? Respirar aire puro, ¿es mucho lo que pedimos?“, escribió Cruz, sintetizando el estado de ánimo de los vecinos afectados.

La situación descripta suma un componente ambiental a un conflicto que hasta ahora había girado principalmente en torno al impacto sobre la salud y la calidad de vida de la población. El CEPIS sostiene que las emanaciones de Wade/Cresta Roja afectan a más de 250.000 personas en el distrito, en un radio de 8 kilómetros.

Así salían las emanaciones de Cresta Roja este domingo

“O la muni o ACUMAR, pero basta”

Frente a la persistencia del problema, Cruz escaló el tono de sus reclamos y fijó una posición concreta: la clausura del sector de renderizado —cocción de plumas, tripas y sangre—, sin que ello implique la paralización total de la planta. “No clausuran esa parte de la planta donde no trabajan más de quince o veinte personas que la empresa puede y debe reubicar. El resto, con la faena, puede continuar. Pero esa parte la tienen que cerrar“, afirmó.

El referente vecinal remarcó que la situación del domingo dejó en evidencia la magnitud del problema. “No cierran eso y nos encierran en nuestros hogares, porque no podemos salir al patio. Y aún adentro de mi casa llegaban los olores por las rejillas de ventilación y por abajo de la puerta. Era insoportable“, describió.

Cruz también apuntó contra los estándares de habilitación de la planta en términos comparativos: “Esa planta no podría funcionar en ningún parque industrial de la República Argentina, las propias plantas de alrededor la cerrarían“. Y trazó un ultimátum directo a las autoridades: “O la muni o la ACUMAR, pero basta, se terminó. Se tiene que tomar una decisión“.

En particular, advirtió que si ACUMAR no actúa, será el Municipio el que deberá ordenar el cierre del sector conflictivo. “Si ACUMAR no resuelve esto, la que va a tener que cerrar el sector del renderizado y la cocción de plumas y tripas es la municipalidad, no puede más eludir esto“, señaló, en referencia a una jornada que calificó como “conmocionante en todo Esteban Echeverría”.

Antecedentes: denuncias, reuniones y una clausura que no detuvo el problema

El conflicto tiene historia. En febrero de 2026, Cruz impulsó junto al CEPIS un pedido de Acceso a la Información Pública ante ACUMAR y una nota formal al intendente Fernando Gray, que derivó en una reunión con la secretaria de Gobierno, Valeria Bellizi, y el responsable de Medio Ambiente, Claudio Molero. El Municipio reconoció el impacto de las emanaciones y definió tres medidas de intervención.

En marzo de 2026, la planta fue clausurada. Sin embargo, los episodios de contaminación continuaron, lo que llevó al CEPIS y a los vecinos a mantener activa la presión sobre las autoridades. Cabe recordar que ya en 2022 la empresa había firmado un acta con el Municipio y ACUMAR comprometiendo medidas para eliminar los olores, compromiso que, según los vecinos, nunca se cumplió efectivamente.

Encuesta de salud y participación comunitaria

En paralelo a los reclamos, el CEPIS avanza en una iniciativa de relevamiento comunitario. La semana próxima lanzará una encuesta de salud que buscará medir el impacto de las emanaciones en la vida cotidiana de los vecinos: hábitos saludables, salud física y salud mental. El relevamiento se realizará de manera presencial, casa por casa, en los barrios más cercanos a la planta, y también estará disponible en formato virtual para ampliar el alcance de la consulta.

La encuesta se suma a las denuncias formales ante los organismos competentes como parte de una estrategia que el CEPIS busca sostener con respaldo de datos concretos. “Realizamos una serie de denuncias hasta lograr multas contra la empresa Wade/Cresta Roja, pero la contaminación continúa. Necesitamos que la comunidad se involucre y denuncie ante ACUMAR“, planteó Cruz, quien también subrayó la necesidad de que el Municipio “dé un paso más” y plantee formalmente el cierre del sector que contamina.