Lugones pidió abandonar la comodidad y la tibieza

Fue en su mensaje por la cuaresma, que comenzó el 6 de marzo y se extiende hasta el 18 de abril. 

Monseñor Jorge Lugones

El obispo de Lomas de Zamora, Jorge Lugones, bregó por “desandar el camino de egoísmo, comodidad, distancias, tibieza, sequedad”. El pedido fue en el marco del mensaje por la cuaresma, que comenzó el 6 de marzo pasado y se extiende hasta el 18 de abril.

En su mensaje de Cuaresma (el Miércoles de Ceniza) monseñor Jorge Lugones se refirió a este tiempo litúrgico como “un excelente punto de reflexión y oración” y dijo que “la conversión requiere disciplina y tiempo”. “La Cuaresma por ser un momento fuerte de gracia, pero acotado en el tiempo, nos permite con esa misma gracia poder transformar algo en nuestra vida cristiana. Esto es posible ocupándonos en ello y confiando en la gracia del Señor”, planteó en la ceremonia. Llamó a “desandar el camino de nuestro egoísmo, comodidad, distancias, tibieza, sequedad”.

Aclaró que se trata de “un proceso”. “La conversión requiere disciplina y tiempo. Es una propuesta necesaria que podemos realizar como un ejercicio que nos proponemos todas las semanas y tal vez cada día acompañados de la lectura y meditación de la palabra”, añadió Lugones.

“Volvernos como comunidad eclesial de nuestras posturas rígidas y tajantes para volver a ser el ´cacharro frágil´ en manos del alfarero; a la misión en cuerpo que nos libra del individualismo estéril, a la confiada oración en común que renueva nuestro fervor misionero que apostando al tiempo de Dios, nos aleja del inmediatismo ansioso”, convocó el Obispo de Lomas de Zamora. “La Cuaresma tiene una meta: la Pascua del resucitado, si nos dejamos mirar, si nos volvemos con todo el corazón, nos abrirá él mismo su costado para contemplar un poco más de su gran amor, de su cercanía, de su bondad y de su gloria”, concluye su mensaje.

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararse para la Pascua. Es tiempo de  arrepentimientos. Dura 40 días, comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena del Señor del Jueves Santo. El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia.

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