Finalizó la multitudinaria despedida al Indio Solari, quien falleció el viernes pasado en su casa de Parque Leloir. Las muestras de dolor y alegría se extendieron hasta las 6 de este lunes en el Parque Domínico de Avellaneda.
La lluvia no importó. El frío se combatía con algunas bebidas espirituosas y mate. Las banderas con letras y la imagen del Indio siempre presentes. La peregrinación al predio de Mitre al 5000 fue histórica y deja su marca en la historia cultural del país.
“A las 6:00 hs se dio por finalizado el acceso al velatorio de el Indio, conforme a lo dispuesto por la familia. Al momento del cierre ya no se registraban personas esperando para ingresar en las inmediaciones”, informó la Provincia.
“Ya está. Todos y todas los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora, la lluvia nos manda a casita, a seguir pensando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito”, escribió la familia esta mañana.

Tras el cierre, el Municipio comenzó a trabaja en el lugar para restablecer las condiciones de limpieza y normalizar la circulación en la zona.
Se estima que un millón de personas se acercaron a la despedida al Indio, que contó con el típico armado de puestos de comida, venta de remeras, gorros y demás merchandisin autogestivo que acompañaba los recitales. Los que vendían pilotos aparecieron con las primeras gotas.
Algo destacable es que desde la estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki hacia al predio no había personal policial en las calles, o al menos no era visible, y la peregrinación se dio en absoluta paz y siempre cantando. Personal del Municipio organizó las tandas de almas que fueron llegando.
“Tengo que trabajar a las 20, pero vine un rato para estar”, contó a InfoRegion Mariano, uno de los tantos que llegó a Avellaneda con su pequeño hijo (faltaban minutos para las 14); mientras tanto, dos chicas en la fila pispeaban a cada rato el celular para determinar cuántas cuadras faltaban para llegar: 16.

Cuando finalmente la lluvia comenzó, la épica se impuso. Salieron los paraguas, las banderas intentaban cubrir los cuerpos, y padres y madres intentaban encontrar formas de tapar a los más pequeños, quienes aguardaban pacientes al ritmo de Los Redondos.
“Él nos anticipó que las despedidas son esos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida”, reza el mensaje de la familia del Indio publicado en los últimos minutos. “Que su música no pare nunca más”, cierra.