El defensor central Nicolás Otamendi, flamante refuerzo de River, se despidió de la Selección Argentina con un extenso comunicado publicado en sus redes sociales. El emotivo mensaje.
El futbolista admitió que le tocaba escribir/decir las “palabras más difíciles” de toda su carrera y valoró haberse podido despedir en una final del mundo, algo que catalogó como obra del “destino” y aseguró que se marcha “con la tranquilidad de haberlo dejado todo”.
“El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo”, señala en un tramo de su posteo, mientras que en otro, precisó: “Hoy me despido de la Selección Argentina, pero con un orgullo inmenso por haber representado a mi país“.

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El jugador surgido de Vélez disputó cuatro mundiales con la Selección, habiéndose perdido únicamente Brasil 2014 desde el 2010 hasta la fecha, y fue pieza fundamental del exitoso ciclo del entrenador Lionel Scaloni, siendo campeón del Mundial de Qatar 2022, la Finalissima y bicampeón de América.
El mensaje
Hoy me toca escribir las palabras más difíciles de toda mi carrera.
Soñé de muy chico vestir la camiseta de la Selección Argentina fue el privilegio más grande que me dió el fútbol. La defendí con el alma, con orgullo y con la responsabilidad de saber lo que significa para millones de argentinos.
El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto que este grupo lo intentó hasta el último segundo.
Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo. Nunca me guardé una gota de esfuerzo, nunca dejé de creer y nunca dejé de sentir esta camiseta como el mayor honor de mi vida.
Gracias al hincha argentino. Gracias por el amor incondicional, por cada bandera, por cada canción, por acompañarnos en los buenos momentos y, sobre todo, en los más difíciles. Ustedes hicieron que cada vez que sonara el himno sintiéramos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño.
Gracias a mi familia. Fueron mi refugio en cada caída y mi fuerza en cada desafío. Soportaron las distancias, las ausencias, las lágrimas y las frustraciones. Este camino jamás lo recorrí solo; cada paso lo dimos juntos.
Y a los que hoy siguen vistiendo esta camiseta, les quiero decir algo de corazón: nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor. Levanten la cabeza, sigan luchando y no permitan que una derrota les robe la ilusión. Estoy convencido de que el próximo capítulo de nuestra historia será de ustedes.
Hoy me despido de la Selección Argentina, pero con un orgullo inmenso por haber representado a mi país. Porque los títulos quedan en la historia, pero el amor por estos colores dura para toda la vida.
Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo y de vestir la camiseta más hermosa del mundo.
Hasta siempre, Selección