“Nos vamos a fundir si volvemos a cerrar todo”, advierten gastronómicos

Así lo advierte el dueño de un bar en Lomas de Zamora, quien encuentra apoyo en pares de Adrogué y Temperley. Hay preocupación.

El aumento de casos de Covid-19, que marcó ayer el cuarto récord consecutivo, provocó que el Gobierno anunciara nuevas restricciones en pos de frenar el ritmo de contagios para evitar el colapso del sistema sanitario. “Nos vamos a fundir si volvemos a cerrar todo”, advierten gastronómicos de la Región.

La Provincia adhirió a estas restricciones y de acuerdo al Boletín Oficial, se podrían incrementar algunas de acuerdo a la situación epidemiológica. Desde el viernes rige el cierre de bares y restaurantes a las 23, que no pueden tener una ocupación mayor al 30 por ciento de la capacidad, y la prohibición de circular entre las 0 y las 6.

El dueño del bar de Las Lomitas Czech, Leonel Viñao, confesó a Info Región la “preocupación” que siente ante estas nuevas restricciones que limitarían el flujo de su actividad. “La verdad es que estamos viendo como vamos a hacer, porque se nos hace muy difícil mantener a los empleados más que nada”, señaló, e hizo hincapié en que por no haber “certeza” de cuánto durará la situación temen no poder respaldarse.

Si esto dura quince días está bien, pero si me dicen que esto dura todo el invierno yo voy a tener quince empleados que no les voy a a poder pagar“, confesó, y enfatizó: “Soy una PYME que recién arranca, no tengo espalda para bancarlo si no trabajamos. Cuesta mucho”. “Estábamos saliendo un poco de la situación, pero ahora volvemos a entrar. Es como una rueda sin fin que no para”, apuntó y agregó: “Nos vamos a fundir si volvemos a cerrar todo de vuelta“.

Por su parte, el dueño del restaurante Pasta Rossa en Adrogué, Marcos Degano, planteó que las nuevas restricciónes implican un “golpe duro” al sector. “Venimos desde hace más de un año siendo golpeados. Ocho meses cerrados y los otros cuatro laburando al 50 por ciento”, apuntó.

Consideró que es “es ponerle palo en la rueda a la situación” y que estas medidas “van a terminar matando al sector“. “El año pasado fue durísimo. Hicimos malabares para sobrevivir”, confesó, y opinó que los puntos gastronómicos “no son el foco de contagios”.

Desde el bar La Antigüa Fábrica, ubicado en Temperley, precisaron que “siempre el primer rubro afectado es el gastronómico y el de la nocturnidad”, ante el aumento en el ritmo de contagios. “Afecta de manera directa a un rubro que todavía no pudo acomodarse después de estar tanto tiempo cerrado“, señaló uno de los encargados.

“Estas medidas implican una reducción muy importante de ingresos”, explicó, al tiempo que consideró que “debería hacerse presente la ayuda del estado”. “Es muy difícil hablar de expectativas cuando no sabes en qué momento va a decaer el incremento de casos”, concluyó.