Este sábado llegará la edición 40 de la Peregrinación de Niños de la Diócesis de Lomas de Zamora que unirá la catedral lomense de Nuestra Señora de la Paz con la parroquia Nuestra Señora de Luján en Longchamps, partido de Almirante Brown.
Bajo el lema el lema “Llamados a la esperanza, caminamos con María” esta peregrinación se realiza anualmente con motivo de la celebración de la fiesta de Nuestra Señora de Luján, patrona de los argentinos, que se recuerda cada 8 de mayo.
La iniciativa comenzó en 1984 por impulso de la Acción Católica diocesana, y reúne a miles de chicas y chicos que recorren a pie los 15 kilómetros que separan la Catedral Nuestra Señora de la Paz y la parroquia Nuestra Señora de Luján de Longchamps.
Los peregrinos concentrarán, a las 9.30, en la Plaza Grigera de Lomas de Zamora, Hipólito Yrigoyen 8700, y desde allí se pondrán en marcha luego de recibir la bendición del obispo, Jorge Lugones. El almuerzo y descanso tendrá lugar en la iglesia de Betharram de Adrogué.
A las 16 está prevista la celebración de la misa en Longchamps y del Jubileo de los Niños y Niñas de la diócesis. En caso de lluvia se realizará ese mismo día, a las 11, una misa en la Catedral de Lomas.
La convocatoria reúne niños, jóvenes y familias provenientes de parroquias, colegios y movimientos de los seis distritos que forman la diócesis: Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza, Presidente Perón, San Vicente y Lomas.
Desde la organización adelantaron que este año colaborarán con el hogar San Vicente de Paúl de Turdera, donde viven más de 40 niños, niñas y adolescentes, de entre 7 a 16 años, con elementos de higiene, por lo que solicitan a los peregrinos la donación de shampoo, acondicionador, jabón, jabón líquido, pasta dental, cepillo de dientes, toallas higiénicas. Además, piden colaboración con zapatillas y calzado para la época invernal que se avecina.
La peregrinación contará con la presencia de Luce (luz), mascota del Jubileo de la Esperanza, convocado por el Papa Francisco y quien irá con un impermeable amarillo de marinero, que hace referencia a la bandera del Vaticano como a viajar a través de las tormentas de la vida; unas botas manchadas de barro, que representan un viaje largo y difícil, y la cruz de peregrino.