Las ventas minoristas pyme retrocedieron 5,6% interanual en febrero de 2026, según el relevamiento difundido por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). De este modo, el sector completó su décimo mes consecutivo de caída, en un escenario marcado por la debilidad del consumo, el aumento de los costos operativos y una demanda cada vez más concentrada en bienes esenciales.
El informe señaló además que el primer bimestre del año cerró con una contracción acumulada de 5,2%, lo que consolida una tendencia negativa para el comercio minorista. En la comparación mensual desestacionalizada, febrero mostró una mejora de 2,6% frente a enero, aunque ese repunte no alcanzó para compensar la baja previa, que había sido de 4,2%. La mejora del mes estuvo impulsada principalmente por el inicio del ciclo lectivo, con mayor movimiento en artículos escolares y productos de subsistencia.
La dinámica relevada por CAME expone un mercado sostenido por consumos puntuales y por estrategias comerciales defensivas. En ese marco, los comercios apelan a ofertas y planes de financiamiento para sostener el volumen de ventas, mientras los márgenes de ganancia siguen condicionados por el incremento de gastos fijos, costos operativos y presión tributaria.
Rentabilidad ajustada y cautela frente a nuevas inversiones
El relevamiento indicó que el 38,8% de los propietarios consultados reportó un deterioro en su situación económica en comparación con el año anterior, un dato que representó una suba de 6 puntos respecto de enero. A la vez, el 52,6% sostuvo que su situación se mantuvo estable, en un contexto donde la actividad no termina de recuperar dinamismo y la rentabilidad aparece cada vez más limitada.
En paralelo, el 57,6% de los comerciantes consideró que el escenario actual no es adecuado para realizar inversiones. El dato refleja la cautela que predomina en el sector, donde las decisiones de desembolso quedan postergadas ante la falta de previsibilidad y la presión de costos que atraviesa a los negocios de menor escala.
Aun así, las expectativas a un año muestran un cuadro dividido. El 46,6% de los encuestados cree que la situación se mantendrá sin cambios, mientras que el 42,9% espera una mejora. Solo el 10,5% prevé un empeoramiento, aunque la posibilidad de una reactivación aparece atada a dos variables centrales: la recomposición salarial y una mayor previsibilidad de costos.
Seis rubros en baja y una sola excepción en febrero
El desglose por sectores mostró que seis de los siete rubros relevados registraron caídas interanuales en febrero. El mayor retroceso se dio en bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una baja de 14,4%. Detrás quedaron perfumería, con un descenso de 10,7%, y alimentos y bebidas, que cayó 8,7% y acumuló una baja de 7,4% en el año.
También se anotaron resultados negativos en textil e indumentaria (-7,4%) y en calzado y marroquinería, que mostró una merma interanual de 1,1%, aunque con un fuerte repunte mensual de 8,8%. En tanto, ferretería, materiales eléctricos y de construcción tuvo una caída mínima de 0,3%, pero mantuvo un acumulado positivo de 2,5% en el bimestre.
La única excepción fue el rubro farmacia, que registró un crecimiento interanual de 0,3% en febrero. Con este panorama, el informe de CAME, emitido el 8 de marzo de 2026 desde Buenos Aires, volvió a mostrar un comercio pyme atravesado por la retracción del consumo y la dificultad para consolidar una recuperación sostenida.