Sin casos de coronavirus en el Esteves, fortalecen los protocolos de prevención

Con protocolos sanitarios preventivos y sin contacto con el exterior, en la institución se mantienen a resguardo de la pandemia.

Son 570 las mujeres que residen en el hospital neuropsiquiátrico José Esteves de Temperley y según informaron desde la institución, gracias a los protocolos sanitarios que implementaron, no hubo contagios de coronavirus en pacientes ni en el personal. La semana pasada, un contagio en El Borda encendió la alarma.

A pesar de la magnitud de la pandemia de Covid-19 y que en Lomas de Zamora ya se registraron 81 casos confirmados, la secretaria general de Cicop de la seccional Esteves, Marta Fernández, aseguró que en el hospital neuropsiquiátrico lograron prevenir los contagios. “Yo creo que pudimos adelantarnos bastante y logramos organizarnos a pesar de todas las falencias que tenemos”, destacó, en diálogo con Info Región

Un hombre de 56 años residente en el Hospital Borda, ubicado en el barrio porteño de Barracas, fue confirmado la semana pasada como positivo de coronavirus, y el Órgano de Revisión de Salud Mental (ORN), reclamó a las autoridades sanitarias porteñas que realicen testeos de Covid-19 a toda la población de los hospitales monovalentes de ese distrito. ¿Cuál es la situación en la Región?

La dirigente señaló que “llevó mucho tiempo” poner en marcha los protocolos de prevención porque “no había directivas claras”. “Los protocolos que llegaban eran para los hospitales generales, no para monovalentes; nosotros tuvimos que, entre todos, construir un protocolo interno y armar un Comité de Crisis para resolver cuanto antes la situación que podría haber sido desastrosa”, apuntó. 

Los protocolos de prevención

De acuerdo a Fernández, la primera medida de prevención que se aplicó fue el aislamiento de la población hospitalaria. “Se suspendieron las visitas de familiares, se suspendió todo lo que es atención ambulatoria, el dispositivo de niños también se suspendió, los consultorio externos se reprogramaron a futuro, se buscó reducir al mínimo la circulación de personas”, detalló. 

En tanto, una vez que se redujo el contacto con el exterior, se incorporó la utilización de elementos de prevención (barbijos, máscaras, alcohol en gel), tanto para el personal como para las residentes que circulan por el hospital. Luego, se estableció la rotación de los equipos de trabajo, que según consideró Fernández, “fue un problema”. 

“Los grupos rotan una vez a la semana, pero los cortes sólo se pudieron hacer con enfermería, mantenimiento y con administración porque es importante que se disminuya el contacto pero para armar los cortes con los profesionales de la salud, no hay médicos suficientes”, planteó. 

En esta línea, Fernández detalló que mientras son 570 las residentes, los trabajadores de enfermería, administración, mantenimiento, limpieza y alimentación son 527. Sin embargo, los médicos, psicólogos, trabajadores sociales, terapistas ocupacionales y residentes son 127. “Son muy pocos”, lamentó. 

El último protocolo que aún está en proceso se basa en la creación de una sala de aislamiento en caso de que las pacientes presenten cuadros febriles. “La sala se está armando y es para aislar a quienes presenten algún síntoma sospechoso. Todavía se está organizando, pero es para prever en el caso de que haya un pico de casos”, indicó Fernández.  

“La pandemia desnuda” una problemática que ya existe”

Fernández subrayó que “la pandemia vino a desnudar las problemáticas que ya existían”. Aseguró que hoy en día el hospital funciona como “un geriátrico donde se atiende lo básico qué es techo y comida”.

“Hace años que sostenemos que el encierro no cura a nadie, pero ahora quedó a la vista que no solo faltan insumos si no que también falta personal para que se pueda atender a toda la población hospitalaria de una manera digna”, reprochó.