Contra reloj, negocian en busca del ‘voto licuadora’

El Gobierno negocia contra reloj para lanzar planes de 24 y 30 cuotas. Con una tasa del 25%, apuestan a que la inflación la torne negativa.

Este 31 de julio, vencerá el programa de financiamiento Ahora 12 y contra reloj el Gobierno busca definir qué cambios le imprimirá para intentar encender la rueda del consumo, en un contexto de estancamiento y a tres meses de las elecciones legislativas.


Desde Comercio Interior, la gente de Paula Español, que aún no logra poner en marcha el plan Super Cerca ni activar la ley de Góndolas mantiene la expectativa de llegar a un acuerdo y lanzar planes con más cuotas como el Ahora 24 y Ahora 30.

El objetivo es que haya planes de 18, 24 y hasta 30 cuotas, con tasas un poco más altas y algún tipo de ventajas con los encajes, pero los bancos piden tasas más altas que las actuales para compensar esos plazos.

En plan electoral, la administración de Alberto Fernández quiere distribuir cuotas con la esperanza de que se vuelvan votos al compás de una inflación alta que termine licuando el costo, algo que los bancos están dispuestos a aceptar siempre y cuando les den más tasa, les bajen los encajes y no se legisle sobre las usurarias financiaciones con tarjeta.

No es la primera vez que el Gobierno cede ante la banca. En la edición anterior del programa dio de baja el beneficio de los tres meses de gracia para los que se atrasaban en las cuotas a pesar de que el contexto de recesión, desempleo y pandemia aconsejaba lo contrario.

¿Más productos?

Sin acuerdo a la vista y con planes que no despegan del anuncio, Comercio intenta salir por arriba del laberinto. En ese sentido, ahora buscan incorporar más rubros al programa pese a que ya debieron ceder ante los reclamos de los hiperprotegidos sectores del vestido y el calzado que desde marzo redujeron las doce cuotas a modestas treo y, a veces, seis.

Otro sector que dobló el vacilante brazo del relato del Estado regulador fueron los archisubsidiados ensambladores fueguinos quienes directamente bajaron las ofertas de sus defasados teléfonos celulares desde octubre de este año, pese a que el Estado les compra equipos informáticos obsoletos.

Ahora, y con la recesión agravada, los empresarios dominantes de esos sectores vuelven a anhelar el Ahora 12 a sus rubros especualmente tras haber corregido sus precios, es decir aumentado muy por encima de los niveles de inflación.

Por su parte, los ensambladores agrupados en la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte) buscan resucitar el convenio firmado en abril para incorporar omenzando con los equipos de gama baja, entendiendo por tales aquellos cuyo precio de venta al público sea igual o inferior a $ 50.000.

Esos equipos habían sido retirados a cambio de mantener congelados los precios de los aires acondicionados, televisores, celulares y hornos a microondas hasta octubre pasado. Ahora que ya vendieron lo que habñia que vender buscan volver al programa aunque tienen un talón de Aquiles: salvo las cajas y los manuales de instrucciones todos los componentes son importados, es decir, exigen una salida de divisas que el Estado no puede permitirse.

Los ensambladores ponen número a su lamento: el mercado de celulares se redujo de casi 10 millones de unidades vendidas en 2017, a 6.230.000 en 2020, un desplome de 37% lo cual les recordó que están en un contexto de “caída del poder adquisitivo de los consumidores; inestabilidad del empleo y la actividad económica”