Una historia conmovedora fue compartida por el refugio El Campito de Esteban Echeverría. Una de sus “camperitas”, Máxima, fue la testigo de honor en un casamiento, junto a sus compañeros de cuatro patas.
Darío y Nicolás se casaron en una ceremonia íntima en San Rafael, provincia de Mendoza, y sus cinco mascotas rescatadas pudieron plasmar sus patitas para ser testigo de la emotiva unión.
“El registro civil nos autorizó a que ellos firmara como testigos no humanos por considerarlos seres sintientes y miembros de nuestra familia extendida”, contaron.
Y destacaron que lo único que querían era “devolverle la dignidad que algún día perdieron”. Es que son perros que fueron maltratados y ahora son felices.
Se trata de Máxima, Kibou, Coco, Atilio y Rafael. “Se convirtieron en testigos honoríficos en el país, dejando sus huellas impresas en una hoja que acompaña el acta de matrimonio”, comentó la pareja que dio el “sí”.