El ausentismo estudiantil en el nivel secundario creció y se afirmó como la principal preocupación de los directores, ya que puede generar graves consecuencias sociales. El mal rendimiento, el abandono escolar y las dificultades para luego mantener un empleo ocupan un lugar central entre los efectos negativos de las altas inasistencias.
Un informe de la organización Argentinos por la Educación advirtió que la inasistencia estudiantil en la secundaria saltó un 7% en dos años, ya que en 2022 se había registrado un 44% de alumnos del último año que faltaron 15 o más días hasta octubre, mientras que en 2024 subió a un 51%. También creció de un 26% al 30% la proporción de alumnos con más de 20 faltas y pasó de 18% al 21% la de los que acumulan entre 15 y 19.
En contrapunto, bajó de un 41% a un 34% el grupo de estudiantes con entre 5 y 14 inasistencias, por lo que el análisis alertó que los que antes integraban esa escala ahora tienen niveles más críticos. Además, la cantidad de alumnos con ninguna falta o menos de cinco permaneció estable, debido a que varió de 12% a 13%. Los resultados surgieron de autorreportes, ya que la Argentina no tiene un sistema de información a nivel nacional.
En tanto, el análisis marcó que los problemas de salud fueron la principal razón de inasistencia con un 62%. Por detrás, entre otros motivos fundamentales, se ubicaron el no tener ganas de ir a la escuela (39%), problemas de acceso a la escuela (34%) y las llegadas tarde (32%). En contraposición, las razones familiares y laborales se situaron entre las últimas causas.
En este marco, el informe señaló, en base a resultados de las pruebas Aprender 2024, que la inasistencia de los estudiantes representa el principal problema para los directores de las escuelas secundarias con un 46%. También se encuentran la impuntualidad de los alumnos (45%), los bajos logros educativos (39%) y el ausentismo de los docentes (37%). Asimismo, el 32% lo definió como un problema moderado para la enseñanza y el 15% como una situación seria.
“El ausentismo estudiantil es un problema serio desde hace rato en Argentina. Tiene mucho resabios post pandemia. Muchos países empezaron a experimentar este tipo de problemas. Los gobiernos en Argentina no lograron revertir esto. La inasistencia autorreportada suele ser bastante menos que lo que en realidad sucede. Esto respondieron los chicos que fueron a clases el día en el que se tomó la prueba Aprender. Entonces, habría que tomarlo como un piso”, resumió el coautor del informe y director del observatorio de datos de Argentinos por la Educación, Martín Nistal.
Las provincias con más ausentismo y la carencia de estadísticas
El análisis también marcó las diferencias con respecto a las provincias, ya que la provincia de Buenos Aires encabeza el ranking de distritos con más alumnos con 15 faltas o más con un 66%. Luego le siguen la Ciudad de Buenos Aires (59%), Tierra del Fuego (55%) y La Pampa (54%). Por su parte, Jujuy (30%), San Juan (29%) y Santiago del Estero (28%) se sitúan entre las que tienen un menor nivel de ausentismo.
En tal sentido, Nistal se refirió a la disparidad entre los territorios y señaló que no se observa una pauta de clases sociales. “No hay un patrón obvio socioeconómico. Por ejemplo, cuando se ven datos de resultado de aprendizaje en Argentina, se da muy obvio el patrón: a las provincias más ricas les va mejor que a las más pobres. Entonces, las desigualdades en las provincias son las desigualdades educativas. Sin embargo, en este caso no ocurre eso”, explicó.
“De hecho, por ejemplo, la provincia de Buenos Aires no es más rica que la Ciudad. Hay mucho margen para hacer porque, si provincias más o menos parecidas pueden tener comportamientos diferentes, eso implica que hay un margen de maniobra más allá de la cuna”, expresó.
También apuntó hacia la carencia de indicadores: “En la Argentina no hay sistemas nominales de información de todas las provincias donde se pueda obtener cuánto están faltando los chicos. Hay que recurrir a cosas como estas, lo cual habla de un problema. Solo en tres provincias se conoce información propia de las provincias por notas de diarios, pero en ninguna de ellas con un informe. Solo Mendoza publicó un informe en un momento sobre el tema”.
La falta de consecuencias y la vía para bajar el ausentismo
Por otro lado, el coautor del informe de Argentinos por la Educación alertó por la falta de efectos negativos por el ausentismo: “Se permite, puede pasar y no hay grandes consecuencias, al menos por el lado de la promoción de grado, ya que las tasas de repitencia en las provincias vienen bajando desde hace tiempo y no por mejoras en los aprendizajes ni porque los chicos siempre van a clases”.
En tanto, precisó las épocas del año en las que se profundiza el fenómeno. “Se sabe que previo y post vacaciones de invierno se disparan los niveles de ausentismo, ya sea porque los chicos se van antes de vacaciones o porque vuelven tarde. En la previa de los feriados pasa algo similar”, manifestó.
“También los lunes y los viernes suelen ser los días con menos asistencias. Eso, probablemente, esté asociado con los días de falta ya que, por ejemplo, si cualquier persona tuviera que faltar al trabajo, probablemente elegiría esos días para tener un fin de semana largo”, profundizó.
Asimismo, expuso las acciones para reducir el ausentismo: “Hay que entender el problema. Bienvenidas las provincias que nos cuenten mejor qué ven y qué dimensión tienen sus problemas con datos e información. También hay que transmitir a la sociedad la importancia de asistir a clases. Muchos estudios de todo el mundo demuestran que los resultados educativos correlacionan muy alto con la asistencia a clases. Para eso, debe haber escuelas abiertas y en condiciones y docentes trabajando”.
El impacto negativo de cara al mercado del trabajo
También, Nistal advirtió sobre las consecuencias del ausentismo en las escuelas secundarias con vistas al acceso al mercado laboral: “La evidencia internacional es muy robusta. Los problemas de ausentismo tienen connotaciones en los aprendizajes de los estudiantes en un corto y largo plazo. Si un chico aprende menos, le costará más entrar a la universidad o acceder a un trabajo”.
En tanto, hizo alusión al peligro de abandonar trabajos en un mediano plazo. “Hay un tema de hábitos y costumbres. Un chico que falta mucho, probablemente esté expuesto a situaciones en la calle con una menor contención social. En el futuro, puede tener menos hábitos de compromiso y disciplina para asistir a lugares o conservar trabajos cuando sea adulto”, explicó el especialista.
“Muchas veces se entra en una disyuntiva de que si hay mucha exigencia, muchos chicos se quedan afuera y, si se relajan los aprendizajes, se logra que haya más chicos en la escuela. Se escapó el equilibrio porque los chicos ni aprenden mucho ni van mucho”, concluyó