El 14 de marzo de 1877 falleció en Southampton, Inglaterra, el Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas, una personalidad de nuestra Historia que despierta amores y odios por igual, como sucede con Domingo Faustino Sarmiento y algunos otros hombres y mujeres emblemáticos de nuestra historia.
Rosas fue un hombre de su tiempo, condujo con firmeza el país en su etapa de organización nacional tras la descomposición de las estructuras virreinales.
Gobernador de la provincia de Buenos Aires de 1829 a 1832 y de 1835 a 1852, fue encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina con Facultades Extraordinarias a cargo de la suma del poder público, debió enfrentar guerras intestinas más conflictos internacionales contra Francia, Inglaterra y el Brasil.
El general José de San Martín le entregó su sable en reconocimiento a su defensa de la soberanía. Tras la derrota en Caseros, se exilió en Gran Bretaña, donde alquiló una chacra en la que intentó reproducir algunas de las características típicas de una estancia de la llanura pampeana.
Gloria y honor al Restaurador de las Leyes al cumplirse 149 años de su desaparición física. En momentos de crisis como los actuales, su figura, como la de San Martín o Juan Domingo Perón, se proyecta como un faro para volver a hacer lo que fuimos.