La AIE alerta por la mayor interrupción moderna del suministro de petróleo tras la crisis en Medio Oriente


La Agencia Internacional de la Energía (AIE) encendió este jueves todas las alarmas al calificar la actual coyuntura en Medio Oriente como la mayor interrupción del suministro de petróleo de la historia moderna. Según el último informe mensual del mercado emitido por el organismo, el conflicto iniciado el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán derivó en un bloqueo en el estrecho de Ormuz, una vía clave para la salida de crudo desde el Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.

El impacto sobre la oferta ya se siente a escala global. De acuerdo con los datos difundidos por la AIE, el mercado mundial perderá en marzo 8 millones de barriles diarios, en un contexto en el que los países de Medio Oriente redujeron su producción en 10 millones de barriles por día. Esa merma regional fue parcialmente compensada por un aumento de oferta en otras zonas, lo que amortiguó el golpe, aunque no evitó que la retracción neta se convierta en un hecho sin precedentes para la industria petrolera moderna.

“La AIE advirtió que, incluso si el conflicto cesara de inmediato, la normalización de la industria no será instantánea”. El organismo explicó que el cierre de los procesos de exploración y producción posee una inercia técnica compleja. En muchos casos, los yacimientos tardarán semanas o meses en volver a sus niveles operativos previos a la crisis, en función de la disponibilidad de equipos, recursos y del retorno de trabajadores especializados a la región, según precisó la entidad.

Reservas récord y tensión sobre los precios

Frente a este escenario, los 32 países miembros de la AIE acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, una cifra récord que duplica el volumen utilizado en el antecedente de 2022. La decisión busca mitigar la falta de crudo, contener la escalada de precios y enviar una señal de calma a los mercados internacionales ante la amenaza de un barril en torno a los u$s 200.

A la presión sobre la oferta se sumó además una decisión de China, que prohibió las exportaciones de combustibles para priorizar el abastecimiento interno. Esa medida agregó tensión sobre el sistema energético global, en momentos en que refinadoras, traders y gobiernos monitorean el impacto que podría tener una prolongación del conflicto sobre las cadenas logísticas, los costos del transporte y el abastecimiento de combustibles.

En ese marco, el barril de Brent retrocedió tras el anuncio de la AIE y se estabilizó alrededor de los u$s 88, luego de haber subido inicialmente por el temor al desabastecimiento. Para Argentina, esa moderación del precio internacional ayuda a contener los costos de importación de combustibles, aunque persiste la amenaza logística para el comercio exterior de hidrocarburos y para la operatoria vinculada a Vaca Muerta, en un escenario todavía marcado por la volatilidad global.