Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado un masivo ataque militar contra Irán que ubica a Medio Oriente en una situación de guerra abierta tras registrarse fuertes explosiones en Teherán.
La ofensiva, definida por las autoridades israelíes como una operación para “eliminar las amenazas que se ciernen sobre el Estado de Israel”, provocó la inmediata reacción del régimen persa, que ya inició una contraofensiva con oleadas de misiles y drones.
Ante la magnitud de los acontecimientos, el gobierno de Benjamin Netanyahu decretó el “estado de emergencia especial e inmediato” en todo su territorio, mientras las sirenas antiaéreas alertan a la población civil sobre un escenario “extremadamente grave”.
Un portavoz de la Sociedad de la Media Luna Roja de Irán ha declarado a la agencia Mehr que ataques estadounidenses e israelíes han impactado en 24 provincias iraníes, causando 201 muertos y 747 heridos.
El presidente Donald Trump confirmó la participación directa de sus fuerzas y aseguró que Estados Unidos inició “importantes operaciones de combate en Irán”. Justificó la intervención alegando el avance del programa nuclear de Teherán y sus planes para alcanzar objetivos en suelo norteamericano.
La reacción internacional
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, advierte que la situación es “peligrosa para todos” y remarca que la hostilidad “debe cesar” de forma inmediata ante el riesgo de una expansión del conflicto.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, rechazó la acción militar unilateral de Estados Unidos e Israel en Irán porque “contribuye a un orden internacional más incierto y hostil” y pidió “desescalada y diálogo”. “No podemos permitirnos otra guerra prolongada y devastadora en Oriente Medio”, sentenció.
En sintonía con esta preocupación, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, condena tanto la incursión aliada como las represalias de Teherán, señalando que “en cualquier conflicto armado son los civiles quienes acaban pagando el precio más alto”.
Asimismo, el Ministerio de Exteriores de Rusia califica la operación como un “acto de agresión armada premeditado y no provocado contra un Estado soberano e independiente” y exige el regreso urgente a la vía diplomática.
En tanto, el Reino Unido aclara que no participa de los ataques, aunque el primer ministro Keir Starmer convoca de emergencia al “comité Cobra” por la gravedad de la crisis, mientras el gobierno británico recomienda a sus ciudadanos evitar cualquier viaje a la zona del conflicto ante la inestabilidad imperante.