La reparación del puente ferroviario sobre el Río Matanza, pieza clave del ramal que une Temperley con Haedo, sufrió una nueva postergación que extenderá las restricciones de circulación hasta el próximo 10 de julio.
Aunque Trenes Argentinos había anunciado que la rehabilitación de la vía ascendente culminaría el sábado 28 de marzo, a última hora del viernes actualizó su aplicación oficial con un nuevo plazo de tres meses adicionales. Esta modificación no fue acompañada por un comunicado oficial que explicara los motivos técnicos de la demora, lo que generó confusión entre los usuarios que consultan la página web institucional, donde todavía figuraba el cronograma anterior.
El viaducto en cuestión se ubica en el límite entre los partidos de Lomas de Zamora y La Matanza, específicamente entre las paradas Intendente Turner y Agustín de Elía. La obra, adjudicada a la empresa Copimex por un presupuesto superior a los 2.400 millones de pesos, busca devolver las condiciones estructurales a los tableros metálicos y mejorar la seguridad operativa.
Sin embargo, el ritmo de los trabajos es cuestionado por los propios operarios ferroviarios, quienes señalan que las tareas se limitan a jornadas de lunes a viernes en horario administrativo, sin actividad durante los fines de semana o feriados.
La parálisis de una de las dos vías por este tiempo prolongado ha derivado en un deterioro crítico del entorno ferroviario. En los 16 kilómetros que separan el Empalme Temperley de Tablada, la vía que no se utiliza se encuentra actualmente cubierta por malezas, basura y tierra.
En sectores de Lomas de Zamora cercanos a la parada Santa Catalina, la traza ha sido ocupada por construcciones precarias y restos de carrocerías de autos, lo que plantea serios interrogantes sobre la factibilidad de reactivar la circulación normal en julio sin una intervención previa de limpieza y despeje de la infraestructura.
Actualmente, el servicio de pasajeros funciona con una sola formación de locomotora y tres coches que deben alternar su paso con trenes cargueros que transportan carbón hacia La Plata.
Debido a que el tramo de 16 kilómetros se realiza por vía única, la frecuencia es de apenas un tren cada 3 horas y 20 minutos, empleando casi una hora para completar un recorrido que suele verse interrumpido por cancelaciones sorpresivas. Esta falta de confiabilidad obliga a los pasajeros habituales a optar por múltiples líneas de colectivos, lo que incrementa significativamente tanto el costo como el tiempo de viaje entre el sur y el oeste del conurbano bonaerense.
Además de los problemas de frecuencia, la operación “por vía contraria” genera fallas en la sincronización de los pasos a nivel, como ocurre en las avenidas Frías y Garibaldi.
Las barreras automáticas bajan tarde cuando el tren se aproxima y, una vez que la formación supera el cruce, permanecen bajas durante horas hasta que otro convoy circula en sentido inverso. El panorama se completa con restricciones de velocidad que obligan a las formaciones a circular a solo 12 kilómetros por hora en tramos específicos de Hospital Español debido a daños en los rieles que datan de hace dos años y que aún no han sido reparados.