Día Mundial de la Prevención del Suicidio: Argentina registra una tasa récord y preocupa el impacto en adolescentes


La Argentina registra una tasa de 11,8 suicidios cada 100 mil habitantes, la más alta de su historia y, por primera vez, superior a las muertes producidas por otros hechos violentos en el país. El dato surge de informes del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud. En el marco del Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se conmemora este jueves 10 de septiembre, la Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y advirtió que requiere respuestas urgentes, sostenidas e integrales.

El fenómeno alcanza edades cada vez más tempranas y actualmente los adolescentes constituyen el grupo de mayor incidencia. Desde la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires plantearon un interrogante sobre cómo están viviendo los jóvenes y qué mundo se les está proponiendo habitar. “Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad”, explicó Soledad Dawson, psicóloga y directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de esa universidad.

En este contexto, las redes sociales atraviesan la vida cotidiana de los adolescentes. La exposición permanente a modelos de belleza, vínculos, experiencias y estilos de vida difíciles de alcanzar se suma a la presión por destacarse durante una etapa en la que todavía están construyendo su identidad. También existen menos espacios de encuentro con pares, mientras que situaciones de discriminación, exclusión o violencia pueden convertir incluso a la escuela en un ámbito de sufrimiento. “Muchas veces, frente al sufrimiento de un adolescente, buscamos resolver el problema por él, cuando también es necesario acompañarlo para que pueda aprender a transitar las dificultades”, sostuvo Dawson.

Desde la Universidad Hospital Italiano remarcaron que hablar sobre estos temas constituye una herramienta de prevención y destacaron la importancia de contar con adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones preparadas para acompañar. Dawson señaló además que es necesario alejarse de la búsqueda de un único responsable: “Lejos de la culpa, que paraliza y busca un responsable único allí donde no lo hay, la responsabilidad compartida permite pensar qué podemos transformar, en tanto, familias, escuelas, instituciones, sistemas de salud, comunidad y Estado”. Fortalecer los vínculos y generar espacios de encuentro permite construir redes de apoyo para que los adolescentes no tengan que atravesar solos los momentos de mayor sufrimiento.