La Comisión Provincial de la Memoria (CPM) advirtió que la del miércoles fue la represión más violenta desde 2001. El Gobierno justifica el brutal ataque a Pablo Grillo, el fotógrafo de Lanús que se debate entre la vida y la muerte.
“La represión perpetrada por el gobierno nacional contra la manifestación por los derechos de los jubilados el 12 de marzo es la mas brutal y violenta que ocurriera desde los hechos represivos del año 2001″, señala la CPM.
Y consideró que “es una escalada más en la instalación de un régimen político autoritario que niega e impide el ejercicio de derechos constitucionales de manifestarse, protestar y peticionar a las autoridades”.
Asegura que “se inscribe en un plan sistemático de represión a la protesta cuyo instrumento es el denominado protocolo antipiquetes, que justifica la barbarie y la violencia en nombre del derecho a la circulación, ahora agravado por una persecución penal que denomina sedición e intento de golpe de estado a expresar la disidencia”.
Cientos de heridos
“Se realizaron miles de disparos con postas de goma, se arrojaron decenas de granadas de gas lacrimógeno y dispararon spray de gas pimienta. Al menos 4 hidrantes rociaron de agua a cientos de personas durante ese tiempo. Decenas de personas padecieron golpes con tonfas, de puño y escudos”, indica el informe.
El resultado fueron al menos 672 personas heridas con postas de goma, traumatismos de cráneo con y sin pérdida de conocimiento, traumatismos de tórax, síncopes, lipotimias, heridas abiertas en rostro, hemorragias, esguinces, luxaciones, quemaduras en cara y distintas partes del cuerpo, pérdida temporal de la visión y dificultades respiratorias agudas.
Periodistas y defensores de derechos humanos, personas de la tercera edad, jubilados, mujeres y jóvenes se incluyen en esta larga lista.
Además de las personas heridas, 114 personas fueron detenidas por la Policía Federal y la de la Ciudad. Entre ellas un niño de 12 años y varias personas que circulaban por el lugar sin vinculación con la manifestación.
El fotoperiodista Pablo Grillo, que estaba trabajando en la manifestación, fue alcanzado por una granada de gas lacrimógeno que fue disparada apuntando directamente a los cuerpos de los manifestantes, “violando los protocolos de uso que establecen que deben dispararse hacia arriba para que hagan una parábola y luego caigan”.
Pablo está internado en estado crítico, luchando por su vida, por la fractura de cráneo y desplazamiento de masa encefálica que le produjo el lanzamiento.
La CPM reclama una investigación
“La justicia deberá investigar si el disparo provino de un agente de la Policía Federal o de la Gendarmería Nacional, ya que al menos dos agentes realizaron disparos dirigidos a impactar en los manifestantes. Los agentes ya saben que este tipo de disparos pueden ser letales luego de la muerte del maestro Carlos Fuentealba en el año 2007″, señala.
De todos modos, la ministra Patricia Bullrich, responsable del operativo, aclaró que no se tomará “ninguna medida” para investigar el accionar de las fuerzas de seguridad.
“Él (Pablo Grillo) estaba en ese momento atrás de un lugar con fuego. Lamentamos mucho su estado, pero quién utilizo el arma no letal la utilizó de manera correcta. Rebotó en una barricada que habían hecho los militantes violentos y por eso cambió la dirección y le pegó al fotógrafo militante. Son consecuencias de aquellos que generan violencia, que van a tener como respuesta la represión del estado”, recalcó la funcionaria nacional.
El intendente de Lanús, Julián Álvarez, reclamó su desplazamiento. “Ya no se puede pedir responsabilidad, cordura o humanidad de la Ministra de Seguridad. Le exigimos al Presidente de la Nación @JMilei que separe a Patricia Bullrich de su cargo”, solicitó a través de X.