A 50 años del Golpe, homenajearon en el Gandulfo a dos médicos desaparecidos


En el marco de los 50 años del golpe de Estado de 1976, el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora realizó este jueves una jornada de homenaje a dos médicos desaparecidos de la institución: Norberto “Suki” Ramírez y Mario Bardi Buclan. La actividad se desarrolló en el ateneo del hospital y en el ingreso por la calle Cevallos, donde se descubrió una placa recordatoria y se presentó un cuadro intervenido de manera colectiva.

El acto reunió a familiares, autoridades locales, trabajadores de la salud y referentes de derechos humanos. Entre los presentes estuvieron Teresa Laborde, sobreviviente de la dictadura, y Mabel Careaga, hija de Ester Ballestrino, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo. También participaron Sol Tischik, jefa de Gabinete de Lomas de Zamora; Luciana Angueira, del área de Salud; y Laura Berardo, del área de Derechos Humanos.

La jornada incluyó además intervenciones artísticas que acompañaron el homenaje. La muralista Florencia Menéndez realizó una obra en honor a los médicos desaparecidos, que luego fue intervenida con frases aportadas por sus familiares y quedó instalada en el ateneo del hospital. La música estuvo a cargo de la cantautora Martina Vior, en una ceremonia atravesada por la memoria institucional y el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado.

Dos historias ligadas al Gandulfo y a la militancia

Norberto “Suki” Ramírez era pediatra y neonatólogo. Además de su tarea profesional, sostenía un espacio de atención en un asentamiento de Lomas de Zamora, donde desarrollaba trabajo comunitario. Fue secuestrado el 16 de marzo de 1978 en Temperley, cuando tenía 35 años, y desde entonces permanece desaparecido. En el homenaje participaron su esposa, su hijo y una prima.

Mario Bardi Buclan, en tanto, era médico clínico y trabajaba tanto en el Hospital Gandulfo como en la Clínica Modelo de Lanús. También era referente de la Juventud Peronista y de Montoneros. Murió el 19 de enero de 1977, a los 28 años, tras ingerir una pastilla de cianuro para evitar ser secuestrado con vida luego de una emboscada en Lanús. Su hermana participó del acto a través de un video enviado desde España.

La dimensión familiar fue uno de los ejes de la jornada. Los mensajes incorporados a la obra pictórica le dieron al homenaje un carácter colectivo, con frases y recuerdos que quedaron integrados al cuadro como parte de una construcción compartida entre allegados, trabajadores y participantes del acto.

La memoria en el hospital y su vínculo con el presente

La placa descubierta en el acceso de la calle Cevallos quedó instalada como una marca permanente de memoria institucional a medio siglo de la dictadura cívico-militar. Junto con el cuadro emplazado en el ateneo, los dos elementos funcionaron como núcleos simbólicos de una ceremonia que buscó inscribir en el hospital la historia de sus médicos desaparecidos.

Durante la actividad, Florencia Menéndez vinculó el homenaje con la actualidad y advirtió sobre la persistencia del “horror” bajo nuevas formas políticas y en el marco de la quita de derechos. Esa lectura sumó al acto una dimensión presente, en una jornada en la que la memoria no quedó limitada al recuerdo de los hechos del pasado.