Denuncian “grave” falta de personal en el Esteves

La delegada de CICOP Marta Fernández hizo hincapié en la escasa cantidad de profesionales luego del incendio de la semana pasada. "Es muy difícil trabajar así", señaló.

Luego del incendio en el hospital Esteves en el que una paciente murió y una enfermera sufrió principio de asfixia, un empleado de la institución difundió una carta en la que se manifiesta que están “solos” y “desamparados por el gobierno provincial”

En ese sentido, la delegada de CICOP Marta Fernández denunció “la grave falta de personal” en el hospital tanto “de enfermeros como de otros profesionales”. “Si bien es algo que ocurre históricamente, lo que pasó con la compañera permite ver con mucha más claridad la situación en la que estamos”, apuntó.  

Había una sola enfermera para atender 28 pacientes en una sala de agudos para pacientes en crisis. Hay mujeres que tienen una padecimiento mental que merece un cuidado especial. Por eso estamos planteando y denunciando la gravísima situación respecto a la cantidad de trabajadores”, agregó. 

Fernández indicó que “las condiciones laborales son deficientes desde el momento que hay muy pocos para atender” ya que hay “250 enfermeros para 700 pacientes”. “Hay salas en las que con suerte tenemos psiquiatra, psicólogo y trabajador social. Esto es un parámetro. Es muy difícil trabajar así”, añadió. 

La delegada también destacó “la crisis en el ambiente de salud” que repercute en todos los ámbitos “y sobretodo en el de salud mental, que recibe una ínfima parte del presupuesto”. En tanto, remarcó que buscarán “tener una reunión con la Secretaría de Salud para tener una respuesta” y esperar por el “nombramiento de personal”.

Fernández, finalmente, se refirió a la enfermera que sufrió un principio de asfixia en el incendio y contó que luego del alta “se mantiene en su casa muy traumada por la situación que vivió”.

La carta abierta

Estamos solos

Pacientes y trabajadores del Sistema Público de Salud de la Provincia de Buenos Aires, estamos solos.
Estamos solos, desamparados por un Gobierno Provincial que debería garantizar una atención de calidad y digna a la población para la que gobierna, para la cual implementa sus políticas públicas.
Estamos solos cuando no podemos responder a las necesidades de atención y cuidado que nos traen las personas que acuden a un hospital o centro de salud. 
Estamos solos cuando reclamamos; cuando reclamamos y ponemos en evidencia las falencias del sistema de salud, falencias históricas, que se han ido profundizando a lo largo del tiempo.
Estamos solos y desamparados por el Gobierno Provincial y el Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, trabajando por sueldos miserables. 
Pero hoy no vamos a hablar de eso. No, quédese tranquilo Sr. Ministro Andrés Scarsi y quédese tranquila Sra. Gobernadora María Eugenia Vidal, no vamos a hablar de sueldos. Nosotros, trabajadores del sistema público de salud, no vamos a hablar de eso. 
Vamos a hablar de las condiciones y los recursos con los que contamos para brindar atención a la población para la que Ud. Sra. Gobernadora gobierna, y para la que Ud. Sr. Ministro debe garantizar una atención de calidad.
Somos un grupo de trabajadores de un hospital especializado en salud mental al sur del conurbano bonaerense, somos, como suele decirse de los docentes, vagos, ñoquis, descomprometidos, malos, feos y sucios también. (Y se nos debe quedar por allí algún otro amigable adjetivo). 
En ese hospital, el día 19 de junio del corriente año, sucedió algo que hizo pedazos la monotonía de su parque y sus árboles. Una mujer internada falleció al iniciarse fuego en una de las salas de internación, y una enfermera debió ser hospitalizada por unas horas.
Una sala de internación en la que esa noche había 28 mujeres internadas, 28 mujeres con un cuadro agudo de descompensación psiquiátrica. Y ¿sabe Ud. Sr. Ministro, sabe Ud. Sra. gobernadora cuánto personal de enfermería había esa noche para atender los requerimientos de 28 mujeres con un cuadro agudo?. 
Una sola enfermera. 
Una sola enfermera para dar aviso y pedir ayuda.
Una sola enfermera para intentar, infructuosamente, sacar a esa paciente que estaba en medio del fuego.
Una sola enfermera para agarrar los matafuegos.
Una sola enfermera para decidir y organizar. 
Una sola enfermera para evacuar a las 27 mujeres restantes.
Una sola enfermera en medio del humo, los gritos, la desesperación. 
Una sola enfermera.

Estamos solos.
Estamos solos en pabellones de principio de siglo pasado, con 65 mujeres internadas que son atendidas en el mejor de los casos por un equipo de dos profesionales y en el peor de los casos, por un solo profesional. 
Estamos solos, embarcados en la loca idea de creer que estas mujeres que han perdido familias, casas, vínculos, afectos, redes, recursos económicos, vuelvan a vivir en la comunidad. 
Estamos solos, usando nuestros autos para llevar los muebles que equiparán las casas de esas pacientes que se irán de alta tras larguísimos años de internación. Nuestros autos con el combustible que no le robamos al Estado Provincial, Sra. Gobernadora, no, lo pagamos con nuestros miserables sueldos, esos, de los que no vamos a hablar hoy. Estamos solos, cuando una vez más, el Estado decide y redobla el desamparo y pone miles de trabas a las pensiones de mujeres que, créannos, tampoco están robando dinero a las arcas del Estado Provincial, solo necesitan apoyos, están discapacitadas. 
Estamos solos. 
Pero… ¿a quién le importa, que personas que tienen un padecimiento mental, estén por años internadas, olvidadas, invisibles, desamparadas, en un hospital público de la provincia de Buenos Aires. 
Nos importan, y también nos interpelan a nosotros: vagos, ñoquis, descomprometidos, feos, malos y sucios, que para trabajar con ellas como merecen, para garantizar sus derechos, también estamos solos. Estamos solos, estamos rotos, estamos angustiados, estamos conmovidos. Pero aquí estamos.
Tal vez por nuestra cercanía con la locura, consideramos lo que sucedió el día 19 de junio de este año en nuestro hospital, un hecho gravísimo. Y, desde esa consideración solicitamos a las más altas autoridades del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, que vinieran al hospital a hablar con nosotros. Y Ud. Sr. Ministro, nos ha respondido que hagamos la solicitud por nota, presentando la misma en mesa de entrada del Ministerio que Ud. dirige. 
Nos queda claro, dada su respuesta, Sr. Ministro Andrés Scarsi, que Ud. no considera el hecho del mismo modo que nosotros.

Estamos solos. Estamos rotos, estamos angustiados, estamos conmovidos, nosotros, un pequeño puñado de trabajadores del Hospital Interzonal José A. Esteves, aquí estamos.

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