Luces amarillas del crecimiento industrial

Si bien la industria creció 13% interanual en agosto, registró una baja de 0,2% en la medición desestacionalizada.

En los primeros ocho meses del año la producción industrial acumula un crecimiento del 20,6% y sólo en agosto sumó un 13% en la comparación con el mismo mes de 2020, una mejora en la actividad manufacturera que parte de una base de comparación baja que lleva a guarismos inusuales en el sector fabril.

Los datos del Índice de Producción Industrial (IPI) que elabora la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), ponen el foco en el desempeño del sector industrial en agosto en relación al mes anterior, con un avance del 3,1% en la medición con estacionalidad y la caída de -0,2% en términos desestacionalizados.

Ésta es la primera luz amarilla en un sector en el que desde el Gobierno destacan como en franca recuperación tras los meses más duros de la cuarentena en los que aunque se destaca el incremento se observa una desaceleración del crecimiento interanual y se observan casos de importantes subas con crecientes problemas en la operatoria diaria.

“El sector ha transitado durante el mes una vuelta a régimen, mientras enfrenta dificultades en materia de abastecimiento de semiconductores a causa de disrupciones en la cadena logística global y en el acceso a otras autopartes importadas, destaca FIEL.

Otras ramas de actividad con crecimiento por encima del nivel general en ese período son minerales no metálicos, básicamente insumos para la construcción, con un avance del 39,3%, mientras que la metalmecánica avanzó el 37,1% y la siderurgia un 36,3%.

Perspectivas

En el análisis por tipo de bien, se destaca la inversión en Bienes de capital, con un incremento de 59,2% en lo que va del año, mientras que los Bienes de consumo durables se expandieron 46,5% y los Bienes de uso intermedio (insumos básicos, partes) mostraron un crecimiento del 19%.

El dato a considerar es que Bienes de consumo no durable registró, en cambio, un avance de sólo 6,7% en los primeros ocho meses del año.

“La industria continúa mostrando mejoras en la comparación interanual, mientras que respecto a meses previos se observa una mayor inestabilidad”, detalla FIEL. Sin embargo, el informe aclara que el nivel de actividad “alcanzó en los últimos meses registros de 2017”.

Hacia adelante la entidad entiende que las medidas a implementar por parte del Gobierno -para compensar la caída de ingresos reales de la población-, “tendrán un impacto sobre el consumo y producción de no durables -alimentos, bebidas y textiles-, que se demorará en el tiempo”.

Por su parte, la producción de bienes durables “podría recibir algún impulso adicional, a partir de su rol de reserva de valor frente al deterioro del peso”.

Y dio un paso más, que marca en algún sentido, las principales urgencias de la agenda industrial. “La demanda de bienes de capital continuará sosteniéndose a la par del atraso y la ampliación de la brecha de cambio”, indicó FIEL.

Y agregó, sin medias tintas: “No pueden descartarse mayores restricciones que las ya vigentes al acceso a divisas, lo que podría obstaculizar la dinámica de la recuperación”.