Adorni cerró la Argentina Week bajo presión por la polémica por el viaje de su esposa en el avión presidencial


El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó en Nueva York el cierre de la Argentina Week con un mensaje dirigido a inversores, bancos y gobernadores, en una jornada atravesada también por la controversia política en torno a la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva y en el avión presidencial. En ese contexto, el funcionario buscó sostener el eje del evento, centrado en la promoción de la Argentina como destino de inversiones en sectores estratégicos, y al mismo tiempo respondió a las críticas por la cobertura del episodio.

La actividad se realizó en el Bank of America y tuvo como objetivo presentar al país como una “tierra fértil” para la llegada de capitales extranjeros en áreas como minería, energía, tecnología y agroindustria. El cierre del encuentro contó además con respaldo político del oficialismo, con la presencia de once gobernadores y de los ministros Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Mario Lugones.

En ese marco, Adorni eligió confrontar de manera directa con las publicaciones y cuestionamientos que rodearon el viaje. “No importa cuánto intenten empañar este Argentina Week”, afirmó. En la misma línea, insistió: “No importa cuánto hayan querido empañar este Argentina Week de intensísimo trabajo”, en un intento por resituar la agenda del evento en clave económica y de negocios.

La respuesta de Adorni a la controversia

El funcionario apuntó de lleno contra los medios de comunicación y contra la oposición, que impulsó pedidos de informe por la presencia de su esposa en la delegación oficial. Según sostuvo, hubo una intención deliberada de correr el foco del contenido del viaje. “Intentaron con mentiras, con fake news, con imágenes trucadas con inteligencia artificial”, dijo al referirse a la cobertura de la controversia.

Adorni volvió sobre esa idea al remarcar que, pese a las críticas, el Gobierno no modificará su rumbo. “Intentaron con mentiras, fake news, con imágenes trucadas por inteligencia artificial, pero no nos van a correr de algo: en consolidar el país que creemos”, señaló frente a empresarios y representantes del sector financiero.

La defensa política del funcionario apareció así atravesada por una doble necesidad: por un lado, responder al costo público de una polémica instalada en torno al uso del avión presidencial; por otro, preservar el sentido original de la gira, pensada para mostrar ante el mundo de los negocios una Argentina abierta a nuevas inversiones y con reglas orientadas, según el oficialismo, a un esquema de “federalismo real”.

Inversiones, relato y “batalla cultural”

Durante su exposición, Adorni también buscó involucrar al empresariado en la disputa discursiva que el Gobierno plantea de manera recurrente alrededor de sus políticas. “Ayúdennos a dar esa batalla. Ya hemos avanzado tanto. Defiéndanse y ayúdennos”, expresó, en una apelación directa al sector privado para que tome parte en la defensa pública del proceso económico que impulsa la administración de Javier Milei.

El mensaje combinó así la promoción de oportunidades de inversión con una convocatoria política más amplia. Según el planteo oficial, la Argentina atraviesa una etapa de transformación que podría derivar en una “revolución” en distintos sectores productivos, con posibilidades de expansión de capitales ya instalados y de desembarco de nuevos jugadores a mediano plazo.