El inicio del 166° período de sesiones ordinarias dejó una postal que volvió a poner el foco en la interna del oficialismo: el presidente Javier Milei saludó de manera fría y estrictamente protocolar a la vicepresidenta Victoria Villarruel en el recinto. La escena contrastó con el abrazo afectuoso que el mandatario le dio a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y alimentó las lecturas sobre un vínculo deteriorado en la cúpula del Gobierno.
Según lo observado durante la ceremonia, el cruce entre Milei y Villarruel fue breve, distante y sin gestos de cercanía. A ese dato se sumó otro elemento que reforzó la lectura política: la transmisión oficial del evento no mostró el momento del saludo entre ambos mandatarios, una omisión que fue interpretada como parte del clima de tensión que atraviesa a la fórmula.
Mientras la Asamblea Legislativa avanzaba con el protocolo y el Presidente se preparaba para su mensaje, la distancia se sostuvo dentro del recinto. Durante el discurso, se registraron momentos en los que Villarruel aparecía desatendiendo las palabras del jefe de Estado y utilizando su teléfono celular, en un gesto que fue leído como una señal más del enfriamiento.
Los motivos del quiebre: diferencias ideológicas y gestos hacia la oposición
En el entorno político, la relación entre Milei y Villarruel es descripta como “completamente rota”, con un trasfondo que combina diferencias de enfoque, disputas internas y señales públicas que se fueron acumulando. Entre los puntos de quiebre se mencionan críticas de la vicepresidenta a la apertura comercial, especialmente en torno a la discusión por aranceles en Estados Unidos, en una postura que —según la lectura oficialista— contradice la línea libertaria del Gobierno.
A esas tensiones se sumaron versiones sobre un supuesto acercamiento de Villarruel a sectores opositores, con gestos hacia figuras del peronismo. En ese listado aparece el gobernador riojano Ricardo Quintela, un dato que, según se comenta en el oficialismo, profundizó la grieta interna y terminó de erosionar la relación política entre ambos.
Con ese trasfondo, el saludo distante en el recinto funcionó como una síntesis visual del conflicto: formalidad mínima entre Presidente y Vice, ausencia del gesto en la transmisión oficial y una escena en la que la distancia también se expresó durante el desarrollo del acto.