El Gobierno nacional decidió suspender el aumento del impuesto a los combustibles que estaba previsto para abril, en un intento por frenar la escalada del precio de la nafta, que ya supera los $2.000 en todas sus variantes en el país. La decisión se enmarca en un contexto de fuerte presión sobre los costos energéticos.
Desde la Secretaría de Energía explicaron que la suspensión del impuesto a los combustibles apunta a mitigar el impacto del incremento del precio internacional del petróleo en los surtidores. “Se toman medidas para acompañar al consumidor”, señalaron fuentes oficiales tras la confirmación de la medida.
En paralelo, el Ejecutivo avanzó con otra iniciativa para contener los precios: autorizó el aumento del corte de bioetanol en las naftas, que pasará al 15%. La decisión busca reducir la dependencia del petróleo y amortiguar los efectos de la suba del barril en el mercado local.
La combinación de estas medidas refleja la preocupación oficial por el impacto inflacionario del combustible, un insumo clave para toda la economía. En este escenario, el Gobierno intenta evitar nuevos aumentos que repercutan en el transporte y los precios de bienes y servicios.