El ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Javier Alonso, precisó que en los últimos días se realizaron numerosos allanamientos por amenazas en escuelas y fueron identificados 50 menores. En tres casos, había armas en la casa.
“La semana pasada hicimos entre 25 y 30 allanamientos, identificamos a 50 estudiantes“, señaló el funcionario provincial en diálogo con C5N. En tres hogares había armas de fuego porque alguno de sus padres es portador legal.
Diferenció, en este marco, los casos a los que se debe prestar atención, que derivan en un procedimiento policial, y las “transgresiones” o “picardías” que “no significan riesgo”. Así, se refirió a los escritos anónimos que aparecen en baños de instituciones y aquellos que tienen una firma.
Es a este último caso al que se debe prestar atención, explicó, porque hay una intención de darse a conocer y de amenaza concreta. Precisó que, en muchos casos, se trata de estudiantes o ex estudiantes con problemas de salud mental, padres ausentes o con consumo problemático.
Alonso comparó esta situación con la ola de amenazas de bomba en las escuelas que se registró años atrás, que no contempló riesgo pero sí implicó un “desgaste de los equipos de la brigada de explosivos, que tenía que revisar las instituciones educativas”.
El problema de las armas en casa
Alonso señaló el vínculo con la “true crime community”, que es “terrorismo transnacional que llega a distintas plataformas de redes y que después se descentralizan”.
Hizo referencia de la masacre de Columbia, en Estados Unidos, y detalló que “se busca glorificar a los perpetradores de esos tiroteos escolares”, pero aclaró que “no es inminente”. “Hacen un seguimiento, comprenden como fue la práctica, buscan escenas y videos de tiroteos filmados con celulares. No les importan las víctimas sino la situación de los tiradores, que en general se suicidan”, apuntó.
“Una vez que se conocen, pasan a redes de mensajería, intercambian videos muy sangrientos y en paralelo, empiezan a llevar la misma práctica que esos jóvenes para lo que utilizan cuadernos para hacer mapas de escuelas y manifiestos”, precisó el ministro.
Y alertó que “si esa situación encuentra una familia que tiene armas en la casa, se vuelve mucho más peligroso”.

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Habló de un “efecto contagio“, pero que sucede en el mundo, no sólo en el país o la Provincia. “Cuando hay una amenaza concreta, con identidad real, podemos hacer un allanamiento”, señaló, y confirmó que fueron 50 los menores identificados en los procedimientos que se realizaron en los últimos días.
Finalmente, hizo un llamado al gobierno de Javier Milei. “Necesitamos que el Gobierno, en lugar de alentar la venta de armas (refiriéndose a la habilitación de venta de subfusiles), inicie un proceso de canje de armas, que dio muy buen resultado”, planteó. “Necesitamos una ley nacional”, concluyó.
Casos en la Región
La semana pasada se hizo pública una amenaza de masacre escolar en la Escuela N° 58 de San Francisco Solano, en Almirante Brown. Las autoridades advirtieron una inscripción en los azulejos del baño de varones que hacía referencia a un presunto “tiroteo escolar” con fecha consignada: sería el 17.
Vale mencionar que en el distrito se detectaron pintadas de características similares en al menos otros dos establecimientos educativos. También se conoció esta semana la aparición de una pintada en colegio de Lomas de Zamora.
“Reproducir amenazas no es una broma”
La Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires emitió un comunicado en el cierre de la semana pasada y se comprometió a profundizar la articulación local, en aquellos casos en los que se registraron amenazas.
Advirtió que “el temor producido por las amenazas se sufre en las escuelas y se ha extendido a las familias”. Es que muchos padres han decidido no enviar a sus hijos a la escuela por temor a un ataque, situación que se extiende a esta semana y altera la rutina escolar y la trayectoria.
“Estas acciones de intimidación han sido promovidas a través de redes sociales en las que participan nuestras y nuestros estudiantes, en las que se les incita a sumarse a las amenazas. A los y las estudiantes les decimos que reproducir amenazas no es una broma ni una mera transgresión”, señala el comunicado.