“Si fuéramos a la Luna”, un viaje discográfico de estilo pop neocriollo

El músico y cantautor Mariano Godoy, que en su infancia se abrazó a los acordes y melodías en Remedios de Escalada, presenta su disco a través de las plataformas digitales.

En tiempos en que Argentina recuperó la democracia, surgieron la esperanza y la fe como pilares fundacionales de entonces. El año 1983 se presentó como el punto bisagra reposando sobre una línea del tiempo, para dividir una larga y oscura noche que había durado 7 años de dictadura, de la ilusión de aquello que vendría.

Cuando corría septiembre del año al que muchos señalan como “el de la democracia”, nació Mariano Godoy, músico, cantautor,  performer y artista sonoro. Así se presenta este profesional de los acordes y las melodías, que creció en Remedios de Escalada, partido de Lanús, y a los 6 años empezó a jugar con la música, con un teclado que su mamá –profesora de música- había casi permutado por un piano que ya empezaba a cumplir su ciclo.

Abrazó la música tal vez desde siempre. A los 11 años llegó una guitarra a su casa, con la que pasaba al menos 4 horas al día descubriendo los misterios y la magia de sus cuerdas. Dice que solía levantarse a las 4 de la mañana para tocar, antes de ir a la escuela. Y entonces el camino estaba claro: no podía hacerse al andar sin contemplar partituras y armonía.

Compartió escenario con artistas internacionales tan diversos como “Buena Vista Social Club”, “Toquinho”, “Lindsey Stirling”, “Aurora”, “Loreena Mackennitt”, “Aterciopelados” y “Paulino Moska”, entre otros.

Hoy, docente del Conservatorio Julián Aguirre de Banfield, conjuga su tiempo como director de la Orquesta Escuela de Bandoneones (OEB) y la presentación del disco que hará público este jueves 20 de agosto, “Si fuéramos a la Luna”: una pincelada de muestra un nuevo estilo, el “Pop Neocriollo”

En diálogo con Info Región, dio algunos detalles de la producción discográfica, grabada en buena parte durante el confinamiento, y contó qué pasos prevé seguir, si la Pandemia lo permite.

-Presentás el nuevo disco, “Si fuéramos a la Luna”. ¿De qué trata?

-“Si fuéramos a la Luna” es un disco que trata de imponer como estilo una idea en la que venimos trabajando que es el pop neocriollo, tomando un poco a los neocrillos de Xul Solar que aparecen también en “Adán Buenos Ayres”, libro de Leopoldo Marechal. Ese estilo es una  mezcla para mí de la música latinoamericana que tiene raíces africanas y que siempre estuvo ligada al discurso que tenía el sector popular de cada país. Hoy cuando se toca tango o folclore uno se remite a un estilo de otras épocas. Es unas ganas de expresar lo que me nace expresar ahora, los sentimientos que tengo, tomando esos ritmos afroamericanos desde una mirada actual. Plantea un viaje, que quizá sea el más largo y el más corto que podamos hacer. El corte de difusión dice: “el viaje que se puede medir con una regla de esas que entran en la cartuchera, de la mente hacia el corazón”, descubrir nuestra Luna es el viaje quizá más largo que nos lleve toda la vida y quizá se remita a una distancia corta.

-Hay un tema que se titula “Voy a estar por Banfield”. ¿Qué quisiste pincelar con la canción?

-“Voy a estar por Banfield” es muy autorreferencial. Las giras por Europa son hermosas pero viajar por nuestro país me parece alucinante, y el viaje que es la música me resulta también alucinante. En algún momento me vine a vivir a Capital para estar cerca de los ensayos, los aeropuertos, las radios, y un montón de cosas, y vuelvo cada vez que puedo a zona sur, donde está mi familia, mis afectos. De hecho doy clases en el Conservatorio Julián Aguirre. Esto de estar por Banfield, Lomas o Escalada es muy común, encontrarme con amigos. Esa frase es algo cotidiano que mando en mensajes de WhatsApp. Es algo literal, le hablo a la gente con la que me encuentro cuando vuelvo a Banfield.

-¿Quiénes son los músicos que te acompañaron en este proyecto musical? ¿Dónde lo grabaron?

-El disco se comenzó a grabar en enero, ahí registramos percusiones, voces y la sección rítmica. En el corte de difusión, que se llama “Una vez”, queríamos grabar tocando juntos, algo que quizá parece elemental pero no se hace muchas veces. Lo hicimos en el Estudio 8once. Luego se grabaron otros instrumentos, voces y cosas extra. Hasta que con el confinamiento tuvimos que armar estudios en la casa de la gente involucrada y empezar la última etapa del disco en las casas. En la producción está Sebastián Barbui, que pertenece al sello Brabacam, quien grabó charangos, y otros instrumentos de cuerda. También Nacho Basile en bajo, Demián González en batería y percusión, Julián Solarz también en percusión; Macabre es músico de Catupecu, y está en teclados; Lola Linares en coros y piano, y también hay una participación de coros de Vale Acevedo.

-¿En qué se conecta el material anterior con este nuevo disco?

-El disco anterior se llamó “Las cuatro estaciones de Godoy”, que eran “Verano”, “Primavera”, “Otoño” e “Invierno”, cada uno con un concepto distinto, y cada uno un EP; y en “Primavera” hay una canción que se llama “Acuarela”, de Toquinho. Yo lo pude conocer y toqué con él en el Teatro Gran Rex, a partir de ahí quedé muy conectado con la energía de Toquinho. Esa canción fue como una primera propuesta de este estilo neocriollo, donde solamente hay una guitarra pero la forma de cómo está cantada y cómo están elegidas las notas y los acordes, y la idea de que sea con ese aire de lo africano que está detrás de la música brasileña, inauguraron un poco la propuesta del pop neocriollo. 

-Tuvo mucha repercusión esa versión…

-Sin dudas. Esta canción acaba de superar el millón de escuchas en Spotify. Está incluida en un montón de listas que hay en la plataforma. Es una canción que de alguna forma está teniendo mucha recepción en este momento.

-Este 20 de agosto es la presentación. ¿De qué forma será en el marco virtual que impone la Pandemia?

– Sí,  es el lanzamiento oficial del disco. Esperamos que pueda estar en todas las plataformas digitales y estaremos posteando las experiencias que nos van a compartir quienes lo escuchen, algunas versiones de los temas que harán otros artistas y luego nos prepararemos para otra presentación, algún show virtual, donde hayan interacciones. Estamos trabajando en eso, todavía no podemos adelantar nada pero seguramente no va a ser solamente un recital virtual, sin gente, sin público presente. Vamos a tratar de que la interacción se dé desde otros lugares.

-Además tenés un proyecto de orquesta, como director. Es la Orquesta Escuela de Bandoneones. Hace poco realizaron un video uniendo música y acordes desde diferentes rincones del mundo, como Brasil, Argentina, Francia… ¿Cómo se te ocurrió el proyecto y de qué modo continuarán trabajando en este contexto de virtualidad?

– Hace poco hablaba con uno de los integrantes de la orquesta que desde alguna forma se relaciona al concepto musical del disco nuevo, que plantea descubrir y viajar a nuestra Luna. Está relacionado con el talento de las personas y me parece que la orquesta nace de alguna forma porque tenía que nacer, era parte del destino y lo que me tocaba hacer en ese momento. Tiene mucho de las ganas de que otra gente descubra su Luna y su talento. Y en el mundo del bandoneón esto, que tendría que ser bienvenido y tendría que ser como un combustible para el instrumento, muchas veces se corta porque los métodos de enseñanza y aprendizaje son muy limitados y estrictos y destinados a un estilo que es el tango.

-El impulso para la propuesta partió de pensar una orquesta más inclusiva…

-Mis ganas siempre fueron que cualquier persona que se emocionaba con el instrumento y se quisiera acercar tuviera la oportunidad. Y entonces se me ocurrió armar una orquesta de bandoneones donde se trabaje cualquier estilo y desde cualquier nivel a la misma vez. Que gente que toca desde hace mucho tiempo pueda tocar con quien recién empieza. Parecía una locura al principio e imposible pero ya llevamos 6 años con este proyecto, hay más de 20 alumnos inscriptos, pudimos hacer frente a la Pandemia trabajando de forma digital. Entonces se ve cómo, cuando las cosas se relacionan con los sentimientos o con nuestra Luna, se pueden hacer. Es como una conexión que puedo hacer entre el disco y el proyecto de la Orquesta Escuela de Bandoneones, la OEB.

-¿Cuáles son las expectativas con el nuevo disco, “Si fuéramos a la Luna”?

– Que las canciones le lleguen a la gente, que el mensaje sincero de alguna forma resuene en otras personas y les haga bien, en un momento difícil donde hay gente que está sin trabajo, o que de repente está sin poder realizar lo que ama. Nosotros, los músicos, de alguna forma tenemos los instrumentos, y si bien no podemos juntarnos a tocar, en casa podemos desarrollar nuestra Luna o nuestro talento. Que la gente haga propia las canciones, se apropie porque esas canciones no son de nadie y son de todos, que las pueda meter en el día a día y las disfruten. Y en cuanto a lo más profesional del disco, nos gustaría que esta sonoridad del pop neocriollo se establezca a partir de este disco, que el proyecto Mariano Godoy empiece a tener un sonido propio, donde se mezclan el bandoneón, los instrumentos latinoamericanos de cuerdas, las percusiones y el timbre de voz y se genere un estilo pop neocriollo.

-¿Qué proyectos prevés encarar, si la Pandemia lo permite?

– Como proyectos están las giras por Argentina y otros países. Seguramente presentar el disco en Europa en 2021. Aquí quizá a fin de año en algunas provincias. Y si no, virtualmente hacer una presentación del disco donde podamos aprovechar los medios virtuales. Ver si podemos armar una presentación más interactiva con la gente.

Podés escuchar el disco en  https://open.spotify.com/album/75Ce24fOZ0hoxwIAD9Q02C?si=BwLdx7VxQAexAAV9NlhCFw

Y seguir a Mariano Godoy a través de sus redes en Instagram:  https://www.instagram.com/godoy_musica/

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