Comenzó la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) que se celebrará hasta el 21 de noviembre en Belém, Brasil. Lula Da Silva, anfitrión, hizo un fuerte llamado a la acción frente al negacionismo.
El evento que reúne a líderes mundiales, científicos, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil buscará debatir las acciones prioritarias para combatir el cambio climático.
La conferencia de este año pondrá el foco en los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C -establecido por el Acuerdo de París en 2015- la presentación de nuevos planes nacionales de acción climática (NDC) y los avances en los compromisos financieros asumidos en la COP29.
Bajo la presidencia de Brasil, la COP30 girará en torno a una agenda de acción con 30 objetivos clave, cada uno impulsado por un grupo de activación encargado de ampliar la implementación de soluciones. La iniciativa se denomina mutirão (vocablo indígena que significa “tarea colectiva”), para mostrar la participación indígena en la conferencia y en la lucha global contra el cambio climático.
El gobierno de Brasil asegura que busca que todos los sectores, desde las comunidades indígenas hasta los líderes empresariales, contribuyan al cumplimiento de los compromisos climáticos adquiridos.

“El cambio climático ya no es una amenaza del futuro. Es una tragedia del presente”, advirtió Lula Da Silva en el marco de la inauguración, y mencionó como ejemplos el huracán Melissa, que azotó el Caribe, y el tornado que golpeó el estado de Paraná, en el sur de Brasil, dejaron víctimas mortales y una estela de destrucción.
“Desde sequías e incendios en África y Europa hasta inundaciones en Sudamérica y el sudeste asiático, el aumento de las temperaturas globales está propagando dolor y sufrimiento, especialmente entre las poblaciones más vulnerables”, alertó.
Aseguró que “la COP30 será la COP de la verdad” porque “en la era de la desinformación, los oscurantistas rechazan no solo la evidencia científica, sino también el progreso del multilateralismo“. “Controlan algoritmos, siembran odio y propagan el miedo. Atacan instituciones, ciencia y universidades. Es hora de infligir una nueva derrota a los negacionistas”, apuntó.
Asimismo, consideró que “sin el Acuerdo de París, el mundo estaría condenado a un calentamiento catastrófico de casi cinco grados para finales de siglo”. “Vamos en la dirección correcta, pero a la velocidad equivocada. Al ritmo actual, seguimos encaminándonos hacia un aumento de la temperatura global de más de un grado y medio. Superar este límite es un riesgo que no podemos permitirnos”, completó.
Hoja de ruta
Sin una acción urgente, los científicos advierten que las temperaturas globales podrían aumentar entre 2,3°C y 2,8°C para finales de siglo, dejando regiones inhabitables debido a inundaciones, calor extremo y el colapso de los ecosistemas.
El eje central de las conversaciones en Belém será el Informe de la Hoja de Ruta Bakú-Belém para la Inversión de 1,3 billones de dólares, elaborado por las presidencias de la COP29 y la COP30.
Este informe establece cinco prioridades para la movilización de recursos, entre las que se incluyen el fortalecimiento de seis fondos multilaterales para el clima, la mejora de la cooperación en materia de impuestos a las actividades contaminantes y la conversión de la deuda soberana en inversión climática.
Otro punto clave en Belém es la última ronda de Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, planes climáticos nacionales que detallan cómo los países pretenden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C, las emisiones globales deben reducirse en un 60% para 2030. Las CDN actuales solo contemplan una reducción del 10%.
De las 196 Partes del Acuerdo de París, solo 64 habían presentado sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional actualizadas para finales de septiembre. En las conversaciones preparatorias celebradas en Alemania en junio, muchos países advirtieron que esta brecha de ambición debe cerrarse en la COP30.
El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el financiamiento para la adaptación debe multiplicarse por doce para 2035 a fin de satisfacer las necesidades de los países en desarrollo.
Además, la COP30 también impulsará el Programa de Trabajo para una Transición Justa, cuyo objetivo es garantizar que las medidas climáticas no profundicen la desigualdad.