El Gobierno nacional volvió a fijar postura sobre el crecimiento de la morosidad en Argentina y descartó cualquier tipo de ayuda estatal para quienes tienen deudas con bancos y entidades financieras. En su habitual conferencia de prensa, el vocero presidencial, Adrián Ravier, aseguró que se trata de “un problema entre privados” y afirmó que la principal contribución del Ejecutivo es mantener la baja de la inflación y favorecer un descenso de las tasas de interés.
Ravier respaldó además las recientes declaraciones del presidente Javier Milei, quien rechazó la posibilidad de implementar un plan de asistencia para los deudores. “Nosotros no vamos a darle un Plan Platita a la gente que la está pasando mal para darle una solución parcial”, sostuvo el funcionario, al tiempo que argumentó que utilizar recursos públicos para ese fin implicaría afectar el derecho de propiedad. Según el vocero, las políticas aplicadas en gestiones anteriores derivaron en altos niveles de inflación, pobreza y estancamiento económico.
El portavoz también responsabilizó al escenario político de 2025 por el incremento de la mora. En ese sentido, cuestionó al Congreso por haber aprobado iniciativas “sin financiamiento” y con “irresponsabilidad fiscal”, lo que, según afirmó, generó incertidumbre económica y afectó variables como la inflación, el tipo de cambio y los ingresos de la población. No obstante, aseguró que los indicadores actuales muestran una desaceleración en el crecimiento de la morosidad y anticipó que el mercado encontrará soluciones mediante refinanciaciones, extensión de plazos y menores tasas.
Las declaraciones de Ravier se suman a las realizadas por Milei, quien insistió en que “nadie se endeudó con una pistola en la cabeza” y reiteró que el Estado no debe intervenir para resolver deudas privadas. En la misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, también descartó la implementación de un programa de asistencia para deudores, al considerar que la situación debe resolverse entre las entidades financieras y sus clientes.