Argentina pagará este lunes un vencimiento de deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$ 640 millones. La cancelación de esta obligación impactará en las reservas del Banco Central en un contexto de presión cambiaria y salida de divisas.
El desembolso se producirá en momentos en que la autoridad monetaria enfrenta dificultades para acumular reservas, agravadas por la salida de dólares debido al turismo al exterior y las intervenciones en los tipos de cambio financieros. A esto se suma la crisis en los mercados globales derivada de la decisión de Donald Trump de aplicar aranceles a varios países.
El pago de este lunes será el primero del año al FMI. En 2025, el país deberá afrontar vencimientos por un total de US$ 2.500 millones. Estos pagos corresponden al programa firmado en 2022 por el gobierno de Alberto Fernández para refinanciar el préstamo de US$ 44.000 millones que Argentina contrajo en 2018 durante la administración de Mauricio Macri.
Negociaciones con el FMI
El gobierno argentino sigue negociando con el FMI la posibilidad de acceder a un nuevo programa de financiamiento. Las autoridades buscan obtener desembolsos por unos US$ 10.000 millones que permitan fortalecer las reservas y mejorar la estabilidad macroeconómica.
La semana pasada, técnicos del organismo visitaron Buenos Aires para continuar con las discusiones. Durante las reuniones, se analizaron las proyecciones económicas del país y el plan del gobierno para contener la inflación y sostener el equilibrio fiscal.
En busca de fondos frescos
Argentina mantiene una relación histórica con el FMI, con reiterados acuerdos de financiamiento y reestructuraciones de deuda. En 2018, el país obtuvo un préstamo stand-by por US$ 57.000 millones, de los cuales se desembolsaron US$ 44.000 millones. Ante la imposibilidad de cumplir con los pagos, en 2022 el gobierno renegoció la deuda y acordó un nuevo esquema de vencimientos.
Actualmente, Argentina busca evitar mayores tensiones en el mercado cambiario y garantizar el cumplimiento de sus obligaciones con el organismo multilateral, en un contexto de restricciones financieras y alta volatilidad económica.