El Gobierno nacional salió al cruce de los sindicalistas del Hospital Garrahan y rechazó las denuncias de desfinanciamiento, falta de personal y deterioro de las instalaciones. En la previa de una convocatoria de ATE frente al establecimiento, prevista para este jueves a las 13, el oficialismo calificó las protestas como una maniobra política vinculada al año electoral.
Desde el Ejecutivo aseguraron que los salarios del personal del hospital pediátrico registraron un incremento global superior al 80% durante el último año. Además, sostuvieron que la recomposición del 61% aplicada en noviembre de 2025 fue resultado del ordenamiento de las cuentas y no de las medidas de fuerza impulsadas por los gremios. Según indicaron, el saneamiento financiero permitió destinar recursos a obras, salarios y equipamiento.
En relación con la representatividad sindical, las fuentes gubernamentales afirmaron que ATE cuenta con unos 380 afiliados, menos del 10% de la planta de trabajadores. También desmintieron un congelamiento de las contrataciones y aseguraron que el hospital incorpora personal cuando lo necesita, con una dotación adecuada en cada área. Sobre la infraestructura, reconocieron el deterioro heredado, aunque señalaron que no puede revertirse en pocos años.
Por último, el Gobierno rechazó las advertencias sobre faltantes de insumos médicos y medicamentos básicos. Aseguró que todos los pacientes reciben la cobertura necesaria y calificó las denuncias de desabastecimiento como un relato opositor sin sustento en la realidad cotidiana del establecimiento.