Lanzan una guía de la flora nativa del Riachuelo-Matanza


Una guía que revaloriza el rol de la flora nativa para mejorar la conservación del suelo, la depuración del agua y la regulación climática, al tiempo que anima a los viveros y vecinos a que tengan en cuenta estas especies a la hora de plantar fue presentada por la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR)

La Guía para la Gestión Integral de Viveros de Flora Nativa Rioplatense, disponible de forma libre y gratuita, recopila, sistematiza y divulga el trabajo en materia de biodiversidad de la cuenca para lograr la recomposición socioambiental.

“La guía es un instrumento que nos permite fortalecer el trabajo de los viveros municipales y también de la comunidad en su conjunto, entendiendo que la flora nativa mejora la calidad del ambiente“, contó la directora de Fortalecimiento Comunitario y Promoción del Desarrollo de Acumar, María José Parra.

La publicación se propone brindar herramientas de capacitación para personal de viveros y fortalecer su capacidad de implementar de manera efectiva propuestas de restauración, mantenimiento y creación de espacios verdes públicos mediante la plantación y propagación de especies nativas.

Es por ello que, el material analiza las características climáticas del ecosistema, suelos y principales especies de vegetación presentes en los municipios que atraviesa la cuenca, entre ellos, Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Ezeiza, Esteban Echeverría, Almirante Brown, San Vicente y Presidente Perón.

La guía indica que algunas especies autóctonas de esta ecorregión son el ceibo, dama del monte, dama de noche, uña de gato, tasi, chal chal, sen del campo, curupí, fumo bravo, pindó, ombú, y chañar .

Según los especialistas el uso de la flora originaria de los ecosistemas mejora la conservación del suelo, la depuración del agua y la regulación climática, pues se encuentra mejor adaptada e interactúa eficientemente con los nutrientes y tipos de suelo por lo que asegura la diversidad biológica.

Amortiguar y apaciguar los efectos del cambio climático tiene que ver con la recomposición de la biodiversidad originaria en los entornos”, explicó Parra.

En ese sentido, puso de relieve que “las obras públicas tienen que estar acompañadas de infraestructura verde” porque las plantas que se colocan en el territorio brindan interacciones necesarias para la vida, señaló.

Por eso desde el programa de Acumar comenzaron a “sensibilizar” a los municipios para que puedan producir nativas en sus viveros y algunos como los de Lomas de Zamora, Presidente Perón, San Vicente y Ezeiza ya lo pusieron en práctica.

Otra propuesta de la guía es trabajar ordenanzas municipales del arbolado público pues el relevamiento de ACUMAR que está compuesto mayoritariamente por especies que no pertenecen a la flora originaria rioplatense: cinco especies exóticas son utilizadas en más de 60 por ciento del total del arbolado público.

El programa contempla crear espacios de encuentros, charlas de educación ambiental, plantaciones comunitarias y capacitación con el objetivo de involucrar a las vecinas y los vecinos en la restauración del ambiente de su barrio: “No es solo producir sino poner en condiciones el espacio del vivero para poder recibir a la comunidad y que puedan ver el proceso”, precisó Parra.

En la misma línea, hizo hincapié en que la iniciativa apunta a cambiar el paradigma en cuanto a la construcción del espacio “verde” y las políticas ambientales.

“No pensamos la planta como un accesorio de belleza, sino que es beneficiosa para la vida. Por eso buscamos concientizar al vecino sobre la forestación de la flora nativa tanto en los espacios públicos como en las terrazas, jardines, escuelas, hasta balcones”, concluyó.