Ramal Temperley-Haedo: postergan las obras en el puente del Matanza y crece el malestar


El panorama para los usuarios del ramal Temperley-Haedo del Tren Roca es cada vez más incierto. A pesar de que Trenes Argentinos anunció en su web oficial que la rehabilitación de la vía ascendente se produciría este domingo 29, el lento avance de las obras en el puente sobre el Río Matanza —límite natural entre los partidos de Lomas de Zamora y La Matanza— hace suponer que los plazos no se cumplirán.

Actualmente, los trabajos en la estructura metálica del puente avanzan a un ritmo que los propios trabajadores ferroviarios califican de insuficiente, limitándose a tareas de lunes a viernes en horario diurno. Mientras tanto, el tramo de 16 kilómetros entre el Hospital Español y Tablada muestra un estado de abandono alarmante: la vía que no se utiliza está prácticamente tapada por malezas, basura y restos de carrocerías de autos.

Un viaje a paso de hombre

Debido a que solo se encuentra operativa la vía descendente, los trenes deben circular “por vía contraria”, lo que genera un efecto dominó de demoras. Un trayecto de apenas 16 kilómetros demanda hoy 51 minutos, con sectores donde las formaciones no superan los 12 km/h, como ocurre en las inmediaciones de la parada Hospital Español.

Esta situación no solo afecta a los pasajeros, sino también al tránsito vehicular del distrito. En los pasos a nivel de la avenida Frías y Garibaldi, las barreras automáticas presentan fallas constantes: bajan tarde ante la llegada del tren y, una vez que este pasa, permanecen cerradas durante horas, bloqueando arterias clave para los vecinos de Lomas.

El olvido en la parada Turner

La situación es especialmente crítica en la vieja parada del kilómetro 34 y que hoy rinde homenaje a Pedro Pablo Turner, el ex intendente lomense . Allí, los andenes de tierra y los refugios precarios se vuelven intransitables los días de lluvia, en un contexto donde el avance de construcciones al borde de la vía y el arrojo de residuos complican aún más la seguridad operativa.

Sin una fecha cierta para la normalización del servicio, el único ramal que conecta transversalmente el Conurbano sigue funcionando con una frecuencia mínima de una formación cada tres horas y veinte minutos, en un estado de precariedad que parece no tener fin.