Juicio por la muerte de Maradona: un médico aseguró que Luque “no estaba anímicamente bien” para operar al Diez

La declaración de un cirujano que participó de la operación por el hematoma subdural volvió a poner el foco sobre el rol de Leopoldo Luque en los días previos a la intervención. También se reanudó el debate sobre la internación domiciliaria que tuvo Diego Maradona antes de su fallecimiento.

En una nueva audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona, el médico cirujano Rodolfo Benvenuti declaró este martes ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro y afirmó que el neurocirujano Leopoldo Luque atravesaba un delicado estado emocional antes de la operación a la que fue sometido el exfutbolista por un hematoma subdural en la Clínica Olivos.

Durante su testimonio, Benvenuti explicó que fue convocado por el abogado Víctor Stinfale para acompañar el proceso médico de Maradona. Según relató, mantuvo conversaciones previas con Luque y llegó a manifestarle que no lo veía en condiciones anímicas para encabezar la cirugía. “Se lo notaba afectado por la situación. Yo le dije que no estaba anímicamente bien para llevar adelante la operación”, sostuvo ante los jueces.

El profesional también reveló que Luque consideraba aquella intervención como “la oportunidad de su vida” y que finalmente aceptó que la cirugía fuera realizada por un equipo de especialistas. Además, describió que tras la operación el neurocirujano sufrió una fuerte crisis emocional. “Entró como en una crisis, empezó a llorar. Estaba muy afectado por la situación, el estrés lo superó”, declaró Benvenuti, quien aseguró haber permanecido junto a él durante el parte médico.

La audiencia forma parte de la etapa testimonial del proceso en el que se investiga la presunta responsabilidad de siete profesionales de la salud por la atención que recibió Maradona antes de su muerte, ocurrida el 25 de noviembre de 2020. El juicio continúa analizando las decisiones médicas tomadas tras la operación y, especialmente, la polémica determinación de trasladar al exfutbolista a una internación domiciliaria en un barrio privado de Tigre, una alternativa que, según distintos testimonios, presentaba riesgos para su recuperación.