El juicio que investiga la muerte de Diego Maradona tendrá este jueves una audiencia determinante con la declaración de médicos que participaron en la atención del exfutbolista durante su internación en la Clínica Olivos, donde fue operado semanas antes de fallecer. La jornada estará centrada en reconstruir el cuadro clínico del “Diez” y las decisiones tomadas antes de su externación.
Entre los profesionales citados se encuentran Fernando Villarejo, jefe de terapia intensiva de la Clínica Olivos; Sebastián Nani, titular del área de cardiología; y el neurocirujano Pablo Rubino, responsable de la cirugía por el hematoma subdural realizada el 3 de noviembre de 2020. También volverá a declarar Leopoldo Luque, apuntado como uno de los principales responsables del seguimiento médico del exjugador.
Los jueces buscarán profundizar sobre el estado de salud que presentaba Maradona tras la operación, cómo evolucionó durante los días posteriores y cuáles fueron las recomendaciones médicas al momento de decidir la internación domiciliaria en una vivienda del partido bonaerense de Tigre. La causa intenta establecer si existieron negligencias médicas que derivaron en la muerte del excapitán de la Selección argentina.
Villarejo ya había declarado en el juicio oral anterior y sostuvo que el entorno de Maradona era “muy complicado”. Además, reveló que desde la Clínica Olivos se oponían a una internación domiciliaria tras la operación. Según relató, todo comenzó luego del cumpleaños número 60 del exfutbolista, cuando se lo vio en un evidente deterioro físico durante un acto en la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata.
El médico explicó que inicialmente Maradona fue trasladado a la clínica Ipensa para realizarle estudios, donde se detectó el hematoma subdural. Sin embargo, señaló que los profesionales de ese centro consideraban que no era necesaria una cirugía urgente. Pese a ello, Luque impulsó la derivación a la Clínica Olivos, donde finalmente se concretó la intervención quirúrgica.
“La clínica no era un lugar para tenerlo sedado indefinidamente”, había declarado Villarejo, quien aseguró que dejó asentadas sus diferencias en la historia clínica. También indicó que los médicos recomendaban derivarlo a una institución especializada y no a una internación domiciliaria.
Por su parte, Sebastián Nani aseguró en su anterior exposición que Maradona no presentaba problemas cardíacos graves durante la internación y afirmó que “no era esperable un evento coronario”. Aun así, remarcó que se trataba de un “paciente de riesgo” que necesitaba controles estrictos y apuntó directamente contra Luque al señalar que era el médico de cabecera del exjugador.
En tanto, Pablo Rubino volverá a brindar detalles sobre la operación realizada semanas antes de la muerte de Maradona. El neurocirujano ya había señalado que algunos parámetros clínicos “no estaban del todo bien”, aunque sostuvo que la intervención debía hacerse de todas maneras. Sus declaraciones serán fundamentales para reconstruir las horas previas y posteriores a la cirugía del astro argentino.