La crisis de la construcción continúa profundizándose y ya genera un fuerte impacto en el mercado laboral argentino. Según un informe de Misión Productiva elaborado con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el sector perdió 81.295 empleos formales entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, convirtiéndose en la actividad más afectada por la caída del trabajo registrado desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
El deterioro de la actividad está directamente relacionado con la paralización de la obra pública nacional y la desaceleración de los proyectos privados. La reducción de la inversión en infraestructura impactó sobre una industria que históricamente se destacó por su capacidad para generar empleo y movilizar distintas ramas de la economía.
La situación también se refleja en las expectativas de empresarios y profesionales del sector. De acuerdo con el último Estudio de Opinión Construya, realizado entre 370 integrantes de la cadena de valor, el 67% aseguró haber registrado una disminución de su nivel de actividad durante los últimos doce meses. Solo un 10% percibió una mejora, mientras que un 23% indicó que mantuvo niveles similares a los del año anterior.
A este escenario se suman el incremento de los costos de construcción, la caída de la demanda y las dificultades para acceder al financiamiento. Según el INDEC, el costo de la construcción en el Gran Buenos Aires aumentó 2,7% en mayo respecto al mes anterior y acumula una suba interanual del 29%.
Con la obra pública reducida a niveles mínimos y representando apenas el 5% de la demanda actual, las refacciones, ampliaciones y obras privadas de pequeña y mediana escala se consolidaron como el principal sostén de la actividad. Mientras tanto, las perspectivas para los próximos meses reflejan incertidumbre: el 34% de los encuestados cree que la actividad mejorará, otro 34% estima que se mantendrá estable y un 32% anticipa una nueva caída del sector.