La crisis institucional en Club Atlético Banfield suma un nuevo capítulo. En medio de reclamos salariales, despidos y medidas de fuerza, el Ministerio de Trabajo intervino y dictó la conciliación obligatoria para intentar destrabar el conflicto laboral que atraviesa la institución del sur del conurbano.
La situación se agravó luego de que el club despidiera a ocho trabajadores que reclamaban por salarios adeudados. Según denunciaron los empleados, algunos llevaban meses sin cobrar, mientras que otros percibían sus haberes con importantes retrasos y montos desactualizados. Desde la Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles (UTEDYC) señalaron que “lo único que los trabajadores pedían era su sueldo” y remarcaron la gravedad del contexto económico que atraviesan muchas de las familias afectadas.
El conflicto tuvo su punto más crítico en el predio de Luis Guillón, donde los trabajadores realizaron una medida de fuerza y suspendieron tareas tras no encontrar respuestas por parte de la dirigencia. Según relataron desde el entorno sindical, algunos empleados debían asistir caminando a sus puestos laborales porque no contaban con dinero siquiera para afrontar el costo del transporte público. A pesar de eso, continuaban desempeñando sus funciones normalmente hasta que decidieron visibilizar el reclamo.
Muchos de los despedidos contaban con más de 20 años de antigüedad dentro de la institución. La decisión generó un fuerte malestar interno y profundizó la crisis institucional que atraviesa Banfield. Con la conciliación obligatoria ya en marcha, se abre ahora un plazo de 15 días para intentar alcanzar un acuerdo y retrotraer la situación previa a los despidos, mientras crece la incertidumbre sobre el futuro económico y laboral dentro del club.