El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, confirmó este jueves que su cartera vendió dólares en el mercado local, es decir, compró pesos, con la intención de provocar una baja en la cotización de la moneda norteamericana. La operación se ejecutó a través del Banco Santander y se trató del primer movimiento del salvataje que había prometido Donald Trump. El Tesoro explicó que la intervención busca estabilizar a los mercados en un momento de “grave iliquidez” en Argentina. La autoridad estadounidense enfatizó que esta venta de divisas fue una operación separada y no formó parte del acuerdo de swap.
En paralelo, Bessent anunció mediante un postero en X que se finalizó un acuerdo de swap de divisas con el Banco Central de la República Argentina (BCRA). El monto convenido asciende a 20.000 millones de dólares, según precisó el funcionario. El Tesoro remarcó que se preparó para tomar las “medidas excepcionales” que resultaran necesarias para estabilizar los mercados. Las decisiones se inscribieron en un esquema de coordinación con las autoridades argentinas para sostener el funcionamiento del mercado cambiario.
“La intervención busca estabilizar los mercados ante un momento de ‘grave iliquidez’ en Argentina”, indicó el Tesoro de Estados Unidos. El organismo añadió que la venta de dólares y la compra de pesos se ejecutó en la plaza local con el Banco Santander como intermediario. La confirmación llegó luego de que Bessent comunicara la existencia del acuerdo de swap con el BCRA. Ambas medidas se presentaron como herramientas diferenciadas con objetivos complementarios de estabilidad.
Política cambiaria y coordinación internacional
“Mantener las bandas cambiarias es ‘adecuado’ para el programa económico argentino”, consideró Scott Bessent. El secretario destacó que las políticas locales son “sólidas” cuando se basan en la disciplina fiscal. En ese sentido, confirmó la estrecha coordinación del ministro Luis Caputo con el FMI. También afirmó que la comunidad internacional brindó un apoyo unánime a la estrategia fiscal argentina.
El Tesoro subrayó que la intervención cambiaria se trató de una acción puntual y separada del swap. El acuerdo por USD 20.000 millones se presentó como un respaldo de liquidez de mayor plazo para el BCRA. En cambio, la venta de divisas buscó actuar de manera inmediata sobre las condiciones del mercado local. La combinación de instrumentos apuntó a reducir tensiones y a fortalecer la señal de compromiso con la estabilidad.
La confirmación pública de Bessent se produjo este jueves y se enmarcó en el anuncio del swap como parte de un paquete más amplio de apoyo. “Estamos preparados para tomar las ‘medidas excepcionales’ necesarias”, sostuvo el Tesoro al describir el alcance de las herramientas disponibles. La referencia incluyó tanto acciones de mercado como acuerdos financieros con la autoridad monetaria argentina. Con esa formulación, la cartera de Estados Unidos transmitió que evaluó distintas alternativas para responder a episodios de estrés.
La mención a la disciplina fiscal ocupó un lugar central en el diagnóstico que compartió Bessent. El secretario vinculó la solidez de las políticas con el mantenimiento de las bandas cambiarias y con la coordinación con el FMI. En esa línea, valoró la articulación del equipo económico local encabezado por Luis Caputo. El Tesoro presentó ese entramado como un marco para sustentar la estabilidad financiera.
El rol de la comunidad internacional apareció como un respaldo político y técnico a la hoja de ruta argentina. Bessent señaló que existió un apoyo unánime a la estrategia fiscal definida por el Gobierno. La coordinación con organismos y contrapartes buscó dar previsibilidad a las medidas de corto y mediano plazo. Ese acompañamiento se combinó con intervenciones directas y con un swap de magnitud para reforzar la señal de confianza.
Finalmente, el Tesoro vinculó la intervención de mercado con el salvataje que había prometido Donald Trump. La venta de dólares y la compra de pesos se interpretó como el primer paso de ese compromiso. El acuerdo de swap por USD 20.000 millones con el BCRA se constituyó en el segundo pilar del esquema anunciado. Ambos movimientos se comunicaron como parte de una estrategia de estabilización orientada a enfrentar un período de “grave iliquidez” y a sostener el anclaje del programa económico.