Milei cargó contra empresarios, defendió su gestión y ratificó su alineamiento con Estados Unidos e Israel


El presidente Javier Milei volvió a desplegar un discurso de fuerte confrontación política, económica e institucional al apuntar contra empresarios, reivindicar su estrategia de gobierno y ratificar su alineamiento internacional con Estados Unidos e Israel. En una serie de definiciones difundidas en la noche del domingo por un canal de noticias, que abarcaron desde la interna oficial hasta la política exterior, el mandatario combinó ataques personales, promesas económicas y una nueva defensa de su estilo de conducción.

Uno de los ejes centrales de sus declaraciones fue la relación con parte del sector empresarial. Milei otra vez apuntó especialmente contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, a quienes ubicó dentro de un grupo de empresarios enfrentados a su gobierno. “No pueden comprar favores sin un corrupto, por eso les gustaba tanto los gobiernos anteriores”, lanzó, al tiempo que buscó despegarse de una posición antiempresa. “Mi argumento contra los ‘empresaurios’ es de índole moral. Yo no soy antiempresario”, sostuvo.

Sobre el caso de Fate y la pérdida de empleos en la industria del neumático, el Presidente reconoció el impacto social del cierre o ajuste de puestos de trabajo, aunque lo inscribió dentro de su lógica de reordenamiento económico. En relación a ese conflicto, el mandatario señaló: “He estado desempleado” y “sé lo que es el dolor”, pero insistió en que “esos empleos se pierden” y que luego aparecerán “nuevos puestos de trabajo en otros sectores” en el marco de un modelo de reconstrucción de capital.

Choque con la oposición y defensa de su método de poder

En el plano político, Milei ratificó el tono de confrontación que viene sosteniendo frente al kirchnerismo y a los bloques opositores. Al referirse a la apertura de sesiones y a su estrategia frente al Congreso, buscó marcar una diferencia con la experiencia de Mauricio Macri y dejó una de sus frases más duras: “A mí no me van a llevar puesto como lo hicieron con Macri, yo no me voy a dejar amedrentar por delincuentes, chorros y asesinos”.

También acusó a la oposición de haber iniciado los episodios de agresión y elevó aún más el tono contra los legisladores enfrentados a su gestión. “Yo no empecé con las agresiones, empezaron los 100 cavernícolas que no sólo son ignorantes, sino maleducados y violentos”, afirmó. En paralelo, desestimó los rumores sobre tensiones entre Karina Milei y Santiago Caputo, al relativizar las diferencias internas dentro del oficialismo.

Si todas las personas que trabajan conmigo pensaran igual, estaríamos en un problema… a mí no me importa tener la razón, me importa hacer lo correcto”, dijo sobre su equipo de gobierno. Con esa frase, el Presidente buscó presentar como natural la existencia de matices en su círculo de confianza y negar que esas diferencias impliquen una crisis interna en la conducción libertaria.

Pobreza, reelección y una salida anunciada para 2031

En materia económica, Milei volvió a defender los resultados de su administración y aseguró haber bajado la pobreza al 27%, al tiempo que proyectó un crecimiento del 8% con una inflación en descenso si su modelo logra continuidad. En esa línea, insistió en que su programa no responde a una lógica populista y afirmó que él no piensa como “los zurdos empobrecedores”.

Consultado por su futuro político, descartó impulsar una reforma constitucional o avanzar hacia una reelección indefinida. Incluso fue más allá y puso una fecha concreta para su salida de la vida pública. “Yo no quiero jubilaciones de privilegio, yo quiero hacer las cosas bien y en 2031 no me ven más”, aseguró. También señaló que al fin de su mandato se iría “al campo con sus hijitos de cuatro patas, a vivir de dar conferencias”.

La definición funciona como una señal política en medio de especulaciones sobre la proyección de su liderazgo. Al mismo tiempo, le permite mostrarse como un dirigente que no piensa en la permanencia indefinida en el poder, aunque sí en consolidar un ciclo de gobierno con continuidad hasta el final de la década.

Justicia, AFA e Irán en el frente internacional

En el tramo institucional, Milei confirmó la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia y negó cualquier tipo de intervención para favorecer a Claudio “Chiqui” Tapia o a Pablo Toviggino en causas vinculadas con la AFA. “Si son culpables, que lo paguen”, afirmó al referirse a las denuncias que alcanzan a dirigentes del fútbol argentino.

En política exterior, el mandatario ratificó su alineamiento pleno con Estados Unidos e Israel y endureció su discurso contra Irán, al que definió como “un régimen autocrático” que pone “en riesgo toda la región y todo el planeta”. Además, rechazó que esa posición internacional incremente el riesgo de un nuevo atentado en la Argentina.

Es falso que la Argentina esté en riesgo de sufrir nuevamente un atentado… los que dicen eso son gente muy poco instruida”, sostuvo. En ese mismo marco, volvió a cuestionar el memorándum con Irán firmado durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Sobre la expresidenta, por último, negó haber querido desplazarla y aseguró que es “falso” que haya pedido su renuncia y que su continuidad “es una decisión de ella”.