La UIA expresó su “profundo malestar” con el Gobierno y acusó a Milei de agraviar sin pruebas


La Unión Industrial Argentina salió este miércoles a cruzar con dureza al presidente Javier Milei y lo acusó de lanzar agravios “injustos e infundados” contra quienes producen, invierten y generan empleo, sin que exista, según remarcó, “ninguna denuncia ni delito” que justifique esas descalificaciones públicas. En una respuesta de alto voltaje político e institucional, la entidad sostuvo que desde la máxima autoridad del país se está distorsionando el papel de la industria argentina y debilitando el clima de respeto que la economía necesita para reconstruirse.

Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestro profundo malestar y preocupación por las declaraciones del presidente Javier Milei”, señaló la central fabril en un comunicado difundido este 11 de marzo de 2026, en el que cuestionó las afirmaciones del mandatario contra “aquellos que defienden la industria nacional”. Para la UIA, esos dichos no solo alcanzan a empresarios puntuales sino al conjunto del entramado productivo argentino, en un momento que describió como especialmente delicado por la caída de las ventas y la actividad.

La réplica empresaria llegó luego de la exposición que Milei hizo en la Argentina Week 2026, en Nueva York, donde defendió su programa de apertura económica, negó ser “antiempresa” y redobló sus críticas contra un sector del empresariado al que calificó como prebendario. En ese discurso apuntó de manera directa contra Paolo Rocca y Javier Madanes Quintanilla, a quienes acusó de actuar “en convivencia con políticos ladrones” y de haber utilizado despidos como herramienta de presión frente a la discusión de la reforma laboral.

“Un agravio injusto” en medio de la crisis industrial

La UIA optó por responder sin entrar en la disputa personal con los nombres mencionados por el Presidente, pero dejó una posición tajante sobre el alcance de sus declaraciones. “A lo largo y ancho de la Argentina existen miles de empresas industriales -grandes, medianas y pequeñas- que todos los días abren sus puertas y hoy están atravesando un momento muy difícil por la caída de las ventas y la actividad”, expresó el comunicado. La entidad agregó que detrás de cada una de esas empresas hay “empresarios, trabajadores y familias que sostienen el entramado productivo nacional”.

Con esa definición, la central fabril puso en relieve que el conflicto excede a los grandes grupos empresarios y se proyecta sobre todo el sistema productivo. En lugar de discutir solo sobre los industriales señalados por Milei, la UIA puso en el centro a un sector que, según planteó, está haciendo “un esfuerzo inmenso para adaptarse al nuevo escenario que propone el gobierno nacional”.

La parte más dura del pronunciamiento apareció cuando la entidad cuestionó el uso de ese tipo de expresiones desde la Presidencia. “Cuando desde la máxima investidura institucional se utilizan expresiones que descalifican a quienes producen e invierten, se genera un agravio injusto hacia ese esfuerzo cotidiano y se debilita el clima de respeto que la Argentina necesita reconstruir”, afirmó. La frase funcionó como una crítica de fondo al tono político del Gobierno y al impacto que puede tener sobre el vínculo entre el Estado y el sector privado.

El contrapunto con Milei y la disputa por el sentido de la industria

En su discurso en Estados Unidos, Milei había insistido en que su Gobierno busca convertir a la Argentina en “el país más libre del mundo”, defendió la desregulación y sostuvo que la destrucción de empleos en sectores menos eficientes será compensada por nuevos puestos de trabajo en actividades más competitivas y con mejores salarios. También afirmó que sus políticas están alineadas con la eficiencia económica y con lo que considera justo.

Ese planteo chocó de lleno con la lectura de la UIA, que eligió poner el foco en el valor económico y social de la industria local. El comunicado remarcó que la Argentina necesita atraer inversiones externas e internas, pero advirtió que en ese proceso los inversores no observan solamente oportunidades de negocio, sino también “la calidad de la convivencia democrática, el respeto institucional y el clima de negocios que ofrece un país”. Bajo esa lógica, la entidad sostuvo que las descalificaciones públicas hacia quienes producen y generan empleo no ayudan a consolidar ese camino.

La respuesta incluyó además una observación política particularmente sensible. “Más aún cuando no existe ninguna denuncia ni delito que involucre a las personas o sectores que han sido objeto de estos agravios, tratándose simplemente de una opinión que, al provenir de la máxima autoridad del país, adquiere una relevancia institucional inevitable”, señaló la entidad.

Inversión, empleo y una advertencia institucional

El texto cerró con una reafirmación de la posición histórica de la organización. “Desde la Unión Industrial Argentina reafirmamos nuestra vocación de seguir trabajando por una Argentina que crezca con más inversión, más producción y más empleo”, señaló. Y completó: “convencidos de que ese objetivo requiere diálogo, respeto y cooperación entre el sector público y el sector privado”.

La respuesta de la UIA dejó así expuesta una tensión creciente entre la Casa Rosada y buena parte del sector industrial, en un momento en que el oficialismo intenta exhibir ante inversores externos una agenda de apertura, desregulación y atracción de capitales.

El cruce, además, se da en una etapa delicada para la actividad manufacturera, afectada por la contracción del consumo, la caída de las ventas y la reconfiguración del esquema económico.