Un peritaje determinó que falsificaron la firma de Maradona

El peritaje estuvo a cargo de la Asesoría Pericial de San Isidro, en el marco de la investigación sobre la circunstancias de la muerte del astro.

Un peritaje caligráfico determinó que es falsa la firma de Diego Maradona con la que se solicitó a la Clínica Olivos su historia clínica en septiembre de 2020, por lo que la situación del médico neurocirujano Leopoldo Luque quedó más comprometida.

El peritaje fue realizado por expertos de la Asesoría Pericial de San Isidro y su resultado final fue entregado en las últimas horas al equipo de fiscales que investiga las circunstancias en las que falleció el astro del fútbol mundial, el 25 de noviembre.

En noviembre pasado, el médico fue imputado del delito “homicidio culposo” en el marco de la causa en la que se investigan las circunstancias de la muerte de Diego Armando Maradona. La Policía allanó su casa en Adrogué y su consultorio porteño en busca de elementos de interés para avanzar con el expediente.

Ya declararon las hijas de Diego, Dalma, Giannina y Jana, a quienes los fiscales les preguntaron sobre cómo había sido la internación de su padre, qué médicos eran los responsables del mismo y qué le informaron estos sobre las características del tratamiento. También se les preguntó sobre cómo se había decidido la salida de Maradona de la Clínica de Olivos.

Según las testimoniales de las personas que convivían con él en la casa del country San Andrés, el último que lo vio con vida fue su sobrino Johnny Herrera el martes a las 23.30 y recién entraron a la habitación y notaron que algo andaba mal el 25 de noviembre, cuando llegaron el psicólogo y la psiquiatra personal del “10” para una visita.

La fiscal Laura Capra y el fiscal general adjunto de San Isidro, Cosme Iribarren, fueron los encargados de tomar las testimoniales claves ese día: el sobrino Herrera, Maximiliano Pomargo (asistente personal de Maradona y cuñado del abogado Matías Morla), la cocinera apodada “Monona”, la enfermera del turno mañana, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, un médico vecino que llegó para ayudar y el médico del servicio de emergencias que llegó primero y le hizo RCP, y un empleado de seguridad identificado como Julio Coria.