El 2020 fue un año en el cual la solidaridad fue protagonista

Balance y expectativas de organizaciones que tendieron la mano solidaria durante un año difícil.

El 2020 fue un año atípico, que dejó un saldo importante de personas en la pobreza y otras tantas en la indigencia. La situación crítica en la que estaba el país, más la pandemia por Covid-19 y sus consecuencias, condensaron en una crisis sanitaria, económica y social. En este marco, se multiplicaron las acciones solidarias y el voluntariado fue protagonista.

BALANCE

Desde Proyecto Más, un grupo de jóvenes que se ocupa cada domingo de repartir viandas durante recorridas nocturnas en la estación de Lomas de Zamora y en la puerta del Hospital Luisa Cravenna de Gandulfo, admitieron que con la pandemia “se complicó todo”, sin embargo “el balance no fue malo”, subrayó Mariel Fernández.

Había poquísima gente (asistiendo), porque un montón de grupos al principio no se sentían con la confianza como para salir a la calle. Además, al principio era mucha más gente la que teníamos que asistir” manifestó, pero aclaró: “Nosotros nunca paramos la actividad”.

“La gente desde su casa nos apoyó un montón. Estamos acostumbrados a hacer un evento anual donde juntábamos plata para toda la actividad del año, y como con la pandemia no pudimos hacerlo, la gente colaboró mucho”, destacó.

Precisó que de marzo a septiembre fueron sólo seis personas las que cocinaban y hacían las recorridas. Con el correr de los meses se fueron sumando más grupos de asistencia, lo que permitió que todas las personas en situación de calle tengan garantías de ser asistidos.

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Los voluntarios y voluntarias de Proyecto Más

Por otro lado, el grupo de jóvenes de Identidad Conurbana realizan ollas populares dos veces por semana en el comedor Macacha, Bartolina Sisa y Eva, ubicados en Barrio Obrero, Santa Catalina e Ingeniero Budge respectivamente, también en el Club Almafuerte, en Villa Albertina.

Al principio cortamos la actividad y tratamos de llevar mercadería, hasta que dijimos que no podíamos seguir así. Vimos como estaba la situación en cada lugar y que era demasiado desesperante, así es que decidimos transformarnos”, contó Rayen Piombo, una de las referentes de la agrupación. Antes, orientaban su actividad a talleres y meriendas, pero por la situación entendieron que debían reorganizarse.

Son aproximadamente 400 familias las que asisten entre los cuatro puntos donde realizan las ollas. “Incluso hay familias de ocho personas, porque con la pandemia varias familias terminaron conviviendo todas juntas, lo que era capaz una familia tipo de cuatro terminaron con un abuelo, un tío, o alguien que no pudo pagar un alquiler”, precisó la mujer.

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“Nos paso que vino muchísima gente, por momentos desbordaban las ollas, sobre todo en el invierno. Mucha gente, muchas familias, familias que no eran las que venian siempre, sino nuevas“, explicó, y agregó que además fueron el “nexo” a la solución de problemáticas como el acceso a Anses, el plan PotenciAR, al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), entre otras cosas.

Desde las Duchas de Cáritas, ubicadas en Pedro Ignacio Rivera 279 de Lomas de Zamora, abren sus puertas cada sábado, de 8 a 14, y nunca pararon su actividad a pesar de la pandemia. Brindan desayuno, duchas, cambio de ropa y almuerzo a partir de las 12:30. Javier Galles, uno de los voluntarios, manifestó que “fue un esfuerzo muy grande”, ya que al no estar habilitadas las duchas municipales, fueron el único lugar en brindar ese servicio en Lomas de Zamora y Lanús.

Nosotros pusimos el doble de esfuerzo, porque aparte había voluntarios nuestros que eran mayores de 60 y dejaron de venir. Tuvimos que reinventarnos, hasta incorporar a otros voluntarios, por ejemplos nos empezaron a dar una mano los Boy Scouts”, precisó, a la vez que destacó que “se nota que es cada vez más la gente que viene”. Al servicio de duchas asisten unas 35 personas, pero a desayunar y almorzar unas 45.

En tanto, desde Bondi Sur en Lanús, un colectivo de voluntarios que se ocupa de ir al encuentro de personas en situación de calle y brindarles una colación cada lunes, notaron la necesidad y se reinventaron. “Nosotros nos dividimos las tareas, uno de los grupos hacia recorridas con viandas que preparaban algunos voluntarios que no podían salir de sus casas; el otro grupo se ocupaba de repartir bolsones de alimentos e higiene cada tres semanas”, explicó Julieta Garay, voluntaria de la organización.

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Voluntarias de Bondi Sur

Las recorridas nocturnas las realizaban 12 voluntarios, que cada viernes y sábados se ocupaban de repartirlas en la estación de Lanús. Por otro lado, eran siete los que se ocuparon del armado de los bolsones. “Los bolsones los prepararemos en un salón prestado de un hogar de niños, se acercaban los mismos a quienes se les repartía las viandas los sábados cada tres semanas”, destacó.

No queríamos dar por dar, es algo que nosotros no militamos, sino que queríamos llegar a hacer un acompañamiento real de las personas a las que les estamos entregando los bolsones”, contó, a la vez que precisó que cuando retiraban sus bolsones llenaban un censo con sus datos, para poder tenerlos identificados y realizar el acompañamiento.  “Ponderamos el vínculo que el dar por dar, necesitan alguien que los vea, alguien que lo reconozca y que se sienta que están acompañados” agregó.

Desde el Comedor el Padre Vasco, ubicado en Darwin 250, explicaron que en marzo tuvo que cerrar, pero al ver que la situación era insostenible reabrieron sus puertas en septiembre. “Al ver que la situación no daba para más, volvimos en septiembre con todos los recaudos posibles, porque en el barrio hubo muchos casos positivos, y aparte muchos colaboradores son de riesgo, ya sea por enfermedad o por edad”, precisó Bárbara Gómez, quien se encarga de administrar al comedor.

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Voluntarios del Comedor El Padre Vasco

El comedor funcionaba tres veces por semana, pero tras la nueva normalidad, sólo pudieron mantener los sábados, y con menos de la mitad de colaboradores. De 20 pasaron a seis voluntarios. “Se incrementó la demanda. Cuando abrimos de vuelta vimos caras nuevas. Al menos cinco familias más. Hay cerca de 50 nenes“, precisó. En rigor, son 30 las familias a las que asisten.

Expectativas para el año que comienza

Desde Proyecto Más manifestaron que en primer lugar desean poder seguir la actividad cada domingo del año. “Cada organización que brinda asistencia y trabajo para gente en situación de calle no debería frenar por ningún factor externo. Queremos que de una vez por todas los reclamos que desde el colectivo de organizaciones sean escuchados para que se comience a trabajar desde el estado en el abordaje de la problemática”, señalaron.

El principal desafío es que la gente tenga laburo y que podamos dar el salto que queremos dar, que es dejar de ser el lugar de la comida y poder plantear otro tipo de actividades. Es lo que veníamos tratando de hacer con los talleres”, plantean desde Identidad Conurbana.

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Los jóvenes de Identidad Conurbana.

“Todavía no hablamos de las expectativas de este año porque tampoco el panorama y el contexto de este año nos da para pensar cuales son”, confesó el voluntario de las Duchas de Cáritas. “El objetivo es seguir brindando el servicio y seguir colaborando con las personas en situación de calle”, sostuvo.

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Antes de almorzar, en las Duchas de Cáritas de Lomas de Zamora

En misma línea, desde Bondi Sur plantearon que aún no se plantearon cómo será el 2021. “Tuvimos un par de ideas para seguir trabajando, pero no nos sentamos a programarlo”, sostuvo Garay. “Intuyo que si volvemos a la cuarentena estricta y el no poder salir, va a ser volver a chocarnos con lo mismo porque las personas necesitan seguir acompañadas y un plato de comida. Si hay que volver a hacer lo que hacíamos, volveremos a hacerlo”, afirmó.

En tanto, desde el comedor El Padre Vasco resaltaron que su deseo está en que la situación mejore para poder habilitar el comedor de vuelta, como en marzo, tres veces por semana para brindar mayor asistencia. “Esperamos tener más donaciones para poder dar mas, porque a veces llegás con lo justo”, indicaron.